lunes, 2 de octubre de 2017

Something...

Me dijo que sí era the right one.
Esas palabras llegaron en el right time.

El resto de la canción sigue siendo cierto.

La amo.

jueves, 21 de septiembre de 2017

Otra vez

No sé cuántas veces habré escrito ya sobre esto. Pero a pesar de estar reforzando mucho mi confianza, a veces un solo pensamiento abre un agujero por el que solo entra malestar durante el tiempo que tarda en cerrarse. Y por fortuna esa brecha se abre cada vez en menos ocasiones, pero no consigo erradicarla del todo.

¿Y si todo fuese una gran mentira? ¿O una cadena de mentiras más pequeñas?
¿Y si hubiese mucho por decir pero jamás lo vaya a saber?

Decenas de preguntas que solo me hacen mal. Situaciones ficticias que, como bien me dice, no debería ni pensar. Y de nuevo, vuelve el miedo. Ya no el miedo de que pase, sino el miedo a que el hecho de pensar en ello pueda aumentar las posibilidades de que algo malo pase. Vaya oración más mal hecha. Me refiero a si el hecho de tener miedos, preocupaciones, y pensar en bad endings puede hartarla. Al hecho de pensar activamente "no quiero volver a ser un cornudo" en vez de dar por sentado que no lo voy a ser.

Me pongo en su lugar, y no me gustaría que la otra persona tuviese momentos en los que, a pesar de creerme, tuviera inseguridades. Y que a pesar de repetirle constantemente que no hay nada que temer, a veces tuviera algún bajón. Corto o largo. Sentiría que no le demuestro lo suficiente. Cuando es al contrario, y quiero ayudarla. Y por este motivo quiero decir "lo siento", aunque no pueda.

Y por este mismo motivo tengo que eliminar esa parte de mí. No me lo puedo permitir. Ya no solo por mí, sino por ella. Tengo muestras suficientes de confianza y de amor como para no dudar de mi confianza. Se merece lo mejor y se lo quiero dar.

Creo que es mi mayor defecto.

Algún día esa frase será en pretérito. Y espero que la pueda decir a su lado.

Llevo unas semanas estupendas, y en gran parte gracias a ella. No voy a dejar que algo así las eche a perder. Porque tengo que luchar por crear grandes momentos juntos. Porque escribirlo hace que recuerda que vale la pena seguir adelante por ello y ser mejor persona.

Anda, ahí había una pista para su anterior regalo.


...Menos mal que tengo esto para desahogarme un poco.

miércoles, 20 de septiembre de 2017

Fiel

Me gustaría dejar de creer que tengo que darle las gracias a mi pareja por ser fiel en la relación. Porque al fin y al cabo, serlo es lo normal. Ser fiel es para mí un sinónimo de amor y respeto, que son cosas que se supone que no hay que pedir y que van implícitas en una relación.

Y sin embargo, aquí estoy. Asombrado ante el hecho de que me quiera. De que me cuide y de que no me quiera hacer daño. Y dando las gracias por cosas que son obvias.

Pero creo que si doy gracias es porque lo considero una forma más de decir "te quiero". Algo más cercano al "cuida de mí" que dicen en Japón.

Esta noche no sé expresarme.

lunes, 18 de septiembre de 2017

Negación

Hace unos días, hablando con una amiga, me soltó que yo era "muy buen novio". Yo se lo negué, diciéndole que eso era algo que ni ella ni yo podíamos valorar. Sin embargo, ese es el objetivo que me planteo en mi relación.

Y sin embargo, sigo teniendo algunos defectos que solo hacen que impedir que me acerque a ese modelo a seguir.

¿Por qué sigo teniendo celos cuando no debería, a pesar de todos esos besos, abrazos, y palabras bonitas solo para mí tras cada despertar y antes de dormir? ¿Por qué me afecta tanto algo que al fin y al cabo no va a pasar? E incluso hechos anteriores a mí.

Será porque sigo teniendo miedo a las mentiras. Y cada vez tiene menos justificación, pues se me está demostrando lo contrario.

Espero que el bote de la paciencia no se acabe vaciando. Porque si no me quedaré sin esos besos, sin esos abrazos, sin esos mimos, amor y felicidad.

miércoles, 6 de septiembre de 2017

Fiesta

Ese día me di cuenta de que toda esa gente no estaba ahí por mí. Estaban ahí por ellos. Yo solo era un punto en común. Pero nunca fui el centro en un día en el que supone que le importas a toda esa gente.
Entonces, tras un largo proceso, me di cuenta de que no había nada que celebrar. De que lo había hecho por presiones externas. De que ni siquiera esas cosas que me habían dado me gustaban. Porque no me conocían, pero tenía que fingir ilusión.

Esa fue la primera vez que me di cuenta de todo eso. Y la última vez que hice algo de ese tipo. A partir de entonces no cedí más.

Para la que tendría que haber sido la siguiente ocasión, yo ya había desaparecido.
Y lo mejor es que no me arrepiento.

martes, 29 de agosto de 2017

Compartir

Estoy notando cómo algo me hace muy feliz y me provoca una sensación muy agradable. Es algo que nunca hasta ahora había sentido, aunque ya lleva un tiempo pasándome.

Es algo tan sencillo como que estoy jugando a juegos que me recomiendan. Pero no me los recomienda cualquier persona, no. Son los juegos favoritos de la persona que quiero.

Hasta ahora, siempre era yo quien recomendaba juegos, quien quería extender mi pasión por ellos y compartirlos con otra persona. Pero eso nunca fue recíproco, porque lo que recibía por el otro lado era mínimo o inexistente. Y lo poco que había me hacía sentir vacío.

Sin embargo, ahora estoy disfrutando muchísimo con experiencias completamente nuevas que me enganchan de forma inesperada y me hacen querer más y más. Y algo que me llena es pensar que en algún momento del pasado, ella también lo disfrutó y notó sensaciones muy familiares a lo que yo estoy viviendo. Que estoy viviendo una experiencia que a ella la hizo tan feliz como para compartirla conmigo. Esto es nuevo para mí, y es inexplicablemente magnífico.

La amo, a ella y a todo lo bueno que está trayendo a mi vida.

domingo, 27 de agosto de 2017

Malos ejemplos

Llevaba tiempo queriendo escribir esto, pero unos hechos recientes me han animado a hacerlo por fin.

Siempre pienso en ser la mejor pareja posible. Todo se limita a crear felicidad y no traer mal a la otra persona. Nadie es perfecto, pero yo quiero acercarme a esa "perfección". Supongo que es porque mi pareja me importa y no quiero defraudarla en aquello más importante. Sin embargo, llevo tiempo rodeado de ejemplos de lo contrario. Personas que hacen todo aquello que yo odiaría hacer. Sinceramente, espero no convertirme nunca en alguien así. Voy a enumerar algunos de ellos.

- El primer caso es el más deducible. Un caso máximo de maltrato psicológico más que físico, sumado a una manipulación bestial, infidelidad múltiple, y una campaña de odio y desprestigio. Escoria pura y dura. Tengo poco que decir en este caso.

- El cuñadísimo por excelencia. No solo aleja a su novia de todas sus amistades, sino que la pone a hacer todas las tareas de la casa mientras él trabaja. Para luego irse de cervezas con los amigos, pero hacerla sentir mal si ella quiere ir a algún sitio por su cuenta. Motivo por el que al final no va. Y si va, tiene que volver a la mínima que él se lo dice. Y no podemos olvidar las amenazas y peleas con todos los tipos que intentan entablar amistad con ella. Aunque se ha demostrado que lo que buscaban era más que amistad. Pero aunque le joda y le mate de rabia, tiene que ser ella quien lo solucione.

- El señor numeritos. Escudado en sus cambios de humor y su forma de ser, no deja de querer ser el centro de atención y solo piensa en él mismo. Al final ella se va a hartar de él y de sus numeritos, por mucho que le quiera. Y entonces llorará porque nadie querrá irse con él, cuando tiene delante a la persona más fiel y que más le ha querido en la vida. Por un lado habla de boda y por el otro habla de que quiere más en la relación. Que se decida, porque su indecisión y sus consecuencias solo le traen mal a su pareja.

- Su novia ha sufrido muchísimo este año. Y al parecer, ya tiene un historial de parejas que la han tratado como la mierda. Tampoco sé qué me espero si han salido todas de la comunidad asquerosa de un juego ultratóxico. Pero bueno. Sabiendo que ella está mal, no haces más que echarle las culpas cuando ella se abre y llora contigo. Lo que necesita es a alguien que la apoye y le dé fuerzas, no a alguien que la haga sentirse peor por su situación. Y si lo que ella piensa de las infidelidades es cierto, espero que la relación acabe pronto y ella deje de sufrir.

- El victimista. El que se inventa ganas de suicidarse solo para que la otra le vaya detrás y le muestre lo mucho que le quiere. Puede estar mal, no se lo niego. Pero aprovecharse de esa situación para dar lástima y para anclar más a su pareja es de cobardes y es maligno. ¿Tiene celos? Pues que se joda y que confíe. Pero que no se ponga tan dramático con su pareja, cuando ella es la primera que se compromete con la relación.

-El maltratador de manual. Lo único bueno que tengo que decir de este caso es que ya se ha acabado. O eso espero. Se aprovechó de una persona vulnerable que necesitaba apoyo, y creó una dependencia máxima con él, hasta el punto de que se fuese a vivir a su casa cuando ella tenía problemas familiares. ¿Y qué hizo en esa época? Maltratarla. Pegarla hasta dejarla tirada en el suelo. Insultarla. Humillarla. Pero ella pensó que no tenía a nadie más, y se aferraba a él. No entendía por qué le pasaba eso. Y le dejó cicatrices que aún le duran. Se odió a sí misma por culpa de él. Y cuando por fin todo acaba, ella vuelve a darle una oportunidad. Porque cree en el amigo que tenía antes de tenerlo como pareja. Pero lo que él hace es aprovecharse de la ingenuidad de la chica y hacerle cosas mientras duerme. Posiblemente intentase violarla. Menos mal que reaccionó y se fue. Y ahora tiene los cojones de reclamarle dinero por su estancia. Dinero es lo que tendría que pagar él para que alguien no le matase.

- La mentirosa. Este es el único caso femenino que conozco. Destrozó la autoestima y la confianza de su expareja a base de mentiras, de cuernos, y de victimismo. Y cuando él reaccionaba, cuando intentaba darse cuenta de las cosas, le amenazaba con que la perdería y le acusaba de loco y de celoso. Él tenía demasiado miedo y se creía sus mentiras, en contra de lo que él mismo pensaba. Decidió poner toda la confianza que le quedaba y se acabó quebrando. Y entonces fueron saliendo todas las mentiras, una a una. Pero a ella ya no le importaba, pues había obtenido todo lo que quería y nadie iba a creerse la historia que contaba el otro.

Estos son solo algunos de los muchos casos que conozco. Es curioso como el elemento común en todos ellos es la manipulación emocional, hasta el punto de crear ceguera en los ojos de sus parejas. Concluyo con que los hombres damos asco. ¿Qué nos llevaría a hacer daño a la persona a la que supuestamente más queremos? Comparo mi actitud con la suya y me alegro de no ser así. No quiero parecerme ni en pintura. Quiero que mis valores de pareja sean sanos, y no así de tóxicos. Pero sé que tengo mis cosas, y que aún debo pulirlas. Por ejemplo, los celos. Los he arrancado, pero sé que las raíces siguen ahí ocultas, y estrangulan el suelo impediendo que la confianza crezca con facilidad.

Solo espero que si alguna vez muestro algún comportamiento así de despreciable pueda cortarlo de raíz. Pero confío en que no pasará. Porque no quiero hacerle daño. Quiero hacerla feliz y apoyarla estando a su lado.