viernes, 25 de noviembre de 2011

El Demonio Azul - Parte 1

Salí de clase con una sonrisa en la cara. Todo me había ido bien. El año siguiente entraría en la universidad sin ningún tipo de problemas. Los exámenes estaban siendo pan comido.
―¡Eh! ¡Hiroshi!
Me giré. Takeshi me estaba llamando.
―¡Takeshi! He aprobado el examen de inglés con un 10.
―Oh, qué raro. No sé si notas la ironía en mi voz.
―La noto. ¿A qué viene?
―A que eres el alumno con mejores notas del instituto. Lo raro sería que no tuvieses un 10.
―Eres un exagerado. Hay gente con muy buenas notas que yo que son más populares.
―Eso es porque eres demasiado borde con el resto de gente. Sólo nos salvamos Mika, Takuro y yo. Mira, hablando del rey de Roma…
Mika y Takuro se acercaban a nosotros.
―Pensaba que hoy tenías reunión del consejo de estudiantes, Takuro ―dijo Takeshi.
―No, la han cancelado y se hará el lunes.
―¡Takuro! ¡Deja de hablar de trabajo y vamos a merendar todos juntos! ―saltó Mika con su alegría.

Imagen por Infinity1028

Dejad que os describa mi grupo de amigos. Todos nos conocemos desde pequeños, y hemos tenido la gran suerte de ir siempre al mismo colegio.

Takeshi es un chico que a primera vista parece un macarra, con ese pelo teñido de amarillo (él lo llama rubio). Por eso mucha gente lo esquiva, por la injusta fama que se ha ganado. Pero en verdad es una persona muy maja. Se preocupa mucho por sus amigos, y me alegra ser uno de ellos.

Luego está Takuro. Es el presidente del consejo de estudiantes, por lo que normalmente está muy liado. Todas las chicas lo encuentran atractivo y le llaman “Presidente pelirrojo” por su color de pelo. Siempre acabamos recibiendo chocolate extra por san Valentín, ya que él no puede comerse todo el que le regalan. Sin embargo él no parece interesado en ninguna de las chicas que le van detrás.

También está Mika. Esta morena, preciosa y agradable chica fue la primera persona del grupo a quien hablé cuando era pequeño, y le tengo un cariño especial. Pero desde hace un tiempo sólo hace que hablar de Takuro… ¿y yo qué? En el fondo siento una especie de envidia…
Para acabar, servidor. Hiroshi. Mi pelo es plateado, llevo gafas, y la gente me mira mal. Pero me es igual lo que digan de mí, sigo teniendo a mis amigos. Y no necesito nada más en mi vida.

Fuimos a merendar a una heladería a la que siempre íbamos a charlar o a pasar el rato. Estuvimos hablando de los exámenes, del tiempo, del festival que se hacía en dos semanas… temas de los que hablamos los adolescentes normalmente.

―¡Ya sé! ―dijo Takeshi― Este sábado por la tarde ya sé dónde podemos ir.
―¿Dónde? ―preguntó Takuro.
―Iremos… ¡a la mansión embrujada de la colina!
Nos quedamos con una cara de circunstancias. Fui el primero en responder.
―No lo dices en serio. ¿Con tantas opciones a nuestro abasto y eliges eso?
―Pues yo creo que puede estar bien. ―argumentó Takuro― Pero sabed que dicen que habita un monstruo ahí dentro, y que quien entra… no sale.
―¡Takuro, no me asustes así! ―dijo Mika, dando unos golpecitos a Takuro en el pecho ―pero… me llama la atención, así que me sumo a la moción.
No me gustaban estos temas, así que me quejé de inmediato.
―E-Eso es allanamiento de morada. No podemos entrar en una mansión sin pedir permiso, y además…
―Lo que te pasa es que tienes miedo. ¡Buuu, buuu! ―se burló Takeshi.
―N-No tengo miedo… es sólo que no me parece buena idea.
―Oh, vamos Hiroshi, será divertido ―Mika intentó animarme. Takuro sólo me miraba esperando una respuesta.
―...Está bien. Vayamos, hagamos el tonto y volvamos. Pero que sepáis que no estoy asustado. Los monstruos no existen.
―Decidido entonces. ―Takuro concluyó la charla y decidió dónde quedaríamos el sábado por la tarde.

Tras despedirnos, decidí volver a mi casa. Takeshi me acompañó un buen cacho.
―Ah, Hiroshi, Hiroshi… Mira que eres inocente.
―¿Qué? ¿A qué viene eso ahora?
―Por favor. Una casa encantada, los cuatro solos… ¡Me llevaré a Takuro a explorar por ahí y tú te quedarás solito con Mika!
―¿Realmente crees que me lanzaría a por Mika en una situación así?
―No, eres demasiado inocentón. Pero sé que llevas mucho esperando una ocasión para decirle algo en concreto…
―Olvídalo, Takeshi. Se nota a la legua que Mika está prendada de Takuro.
―¿Pero Takuro le presta atención? ¡No! Por eso tú tienes más posibilidades.
―Creo que… me lo plantearé. Pero no prometo nada. Seguramente el monstruo vendrá y nos comerá antes de que pueda decirle nada.
―Ahora soy yo quien nota la ironía.
―Mejor, así me ahorro explicaciones.

Y finalmente llegó el sábado por la tarde. Hacía algo de fresco, así que me puse una bufanda blanca que me regaló Mika para mi cumpleaños. Como el sábado salíamos de clase después de comer, tendríamos toda la tarde para nuestra pequeña aventura.

Hoy iba a ser un gran día.

…Iba a serlo.