viernes, 27 de febrero de 2015

Puertas...

Abrí los ojos en medio de la oscuridad. No recordaba dónde estaba, ni cómo había llegado hasta allí. Lo último que podía recordar era mi vista nublándose mientras iba camino a mi casa. Mis ojos tardaron en acostumbrarse, pero finalmente logré reconocer lo que me rodeaba. Al parecer estaba en una cueva. El aire era frío, y el suelo y las paredes estaban húmedas. No había más que un camino, por lo que pensé que había llegado al fondo de una gruta. ¿Pero cómo?

jueves, 26 de febrero de 2015

Cambio

¿Hasta qué punto puede valer la pena ceder por un propósito?

¿Hasta qué punto es más importante pensar en quien queremos antes que en nosotros mismos?

Son preguntas que he llegado a hacerme -y que me han hecho- últimamente.

¿Vale la pena hacer tanto sin saber siquiera si habrá una recompensa?

¿Es mejor ser egoísta y tomar las decisiones pensando en uno mismo?

Por muchas veces que lo piense, acabo llegando a la misma conclusión.

Si se tiene un propósito, hay que luchar por él, porque es importante. Si no fuese importante, ni nos haríamos esa pregunta.

La persona que queremos es más importante. ¿Acaso no la protegeríamos si pasara algo malo? ¿Acaso no daríamos todo lo que tenemos por ella? ¿Acaso no queremos ser nosotros quien le proporcione toda la felicidad posible?

Lo importante no es el destino, sino el camino. Mirar alrededor y ver sinceridad en tus acciones. Ser fiel a uno mismo siempre.

Somos egoístas con el simple hecho de luchar por lo que creemos correcto. Nadie nos lo quitará nunca, y nadie mejor que nosotros conocerá los sentimientos reales que hay en nuestro interior.

Hace mucho tiempo, era una persona que no pensaba en todo esto. Vivía mi vida y seguía adelante de una forma monótona.

Pero algo cambió dentro de mí hace casi tres años y medio. Y me costó mucho tiempo reconocerlo. Gané demasiadas cosas. Me he convertido en lo que soy gracias a todo esto. Y aún ahora sigo pensando de esta forma. Seguiré siendo la persona en la que me convertí. Y quién me hizo así... es y será lo más importante de mi vida.

miércoles, 25 de febrero de 2015

Mundos

Ahora lo veo claro.
No lo había visto venir.
Todos los mundos, destrozados.
Los que existían y los que quería crear.
Se han creado otros diferentes.
Con una melodía distinta a la que había hasta ahora, pero basados en lo mismo.
Antes mis mundos eran los elegidos.
Ahora han perdido toda la importancia.
Se buscan otros como sustitutos.
¿El origen de todo? No lo sé.
Pero sólo yo tenía esa voluntad.
Qué fácil es tomar el relevo.
¿Todo se puede reemplazar?
A más mundos aparecen más desaparecen los anteriores.
Como si nunca hubiesen existido.
Y estos nuevos mundos están cerrados.
No me puedo ni acercar.
Me resigno a verlos de lejos.
Ocultos con mentiras y engaños.
Con una verdad difícil de admitir.
El fin llegó hace días.
¡Qué caprichoso es el destino!
Y más aún lo que yo he considerado como tal.
De pensamientos inescudriñables.
Pero "piensa mal y acertarás".
Perseverancia, voluntad...
¿Para qué rayos sirven todas esas cosas?
Aunque están intrínsecas en mí.
A veces sólo para un mal despertar.
Si es que algún día llego a dormir, claro.
Y a pesar de todo ello, algo en mí sigue latiendo.
No soy tonto, o eso creo, pero a veces me pregunto si será verdad.
Si he sido el único iluso en este baile en el que ya no tengo con quien compartir mis pasos.

martes, 24 de febrero de 2015

Gritos

Llevo varios días pensando en muchas cosas distintas. Mi mente se traslada de tema en tema para no estar ocioso ni un solo momento. En muchas ocasiones, mis pensamientos se materializan en acciones, por lo que podría decirse que estoy muy activo. Pero toda esa actividad cerebral tiene un motivo: evitar no hacer nada.

Si no hago nada, también pienso. Pero el tipo de pensamientos cambia. Me vienen recuerdos de un tiempo que era mejor. Intento recordar las sensaciones que viví, y que tanto atesoro, y por fortuna lo consigo. Pero son recuerdos con un sabor agridulce, ya que me gustaría revivir muchos de ellos.

Recuerdos de todo tipo, buenos la inmensa mayoría. Recuerdos que no sólo visualizo cuando estoy tumbado en la cama, con la mente en blanco intentando dormir, sino que también recuerdo con otros estímulos externos tales como escritos, lugares, canciones, fotografías, comida, objetos, fondos de escritorio, palabras... en resumen, todo lo que me rodea. Y me hacen feliz.

En parte, es por eso que mi cabeza está tan activa. Escribo, salgo, juego, me distraigo. Y la verdad, me lo paso muy bien. Pero en el fondo no deja de ser una sombra de lo que de verdad me gustaría hacer: seguir amontonando recuerdos del otro tipo. Sonreír con algo más que con una sonrisa. Dejar que mi verdadero yo vuelva a gritar.

Y que esos gritos resuenen por el mundo entero.

lunes, 23 de febrero de 2015

MSN Messenger

Hoy toca inundarse de nostalgia. Porque me apetece escribir sobre uno de los programas de mensajería instantánea más famosos de la historia, y que tantísimos buenos momentos ha traído a la gente. Y por si el título no lo deja claro, hablo sobre MSN Messenger, un programa de Microsoft que permitía tener chats con los contactos que se tuvieran agregados. Más tarde pasó a llamarse MSN Live Messenger, con más funciones pero con la misma esencia.

Dos monigotes que marcaron la juventud de muchos.

Para los que no conozcan este programa... podría resumirse en que es como un Skype pero sin el protagonismo de las llamadas y videoconferencias. De hecho, Skype es el triste sucesor de Messenger tras la compra del primero por parte de Microsoft. Actualmente, Messenger ya no tiene servicio.

Pero, ¿por qué decidieron integrar Messenger a Skype, además de por una estrategia comercial? Además de que Messenger tenía muchísimos usuarios activos y una funcionalidad simple (aunque con opciones avanzadas que permitían deleitarse con extras muy variopintos).

Una de las respuestas es que Messenger empezó a morir, muy lentamente, debido a la aparición de otros serivicios "similares". Y lo pongo entre comillas, porque esos servicios se quedaban en el simple hecho de enviar mensajes de texto de forma gratuita. Me refiero a servicios como Facebook o como WhatsApp, que además permitían ver la última hora de conexión del contacto y te aseguraba que algún día, tarde o temprano, vería el mensaje (ya que en Messenger, si un usuario no se conectaba activamente desde el programa no podía ver lo que le enviaban).

Pero... eso era en mi opinión uno de los puntos carismáticos de Messenger, así como de los programas de chat de la época. Tenías que esperar a que el contacto estuviese disponible y aprovechar ese limitado rato para todo lo que se quisiera decir. El rato del Messenger, aunque fuese en segundo plano, era un rato único en el que había que aprovechar para decir todo lo que se quisiera. Ahora, en cambio, por culpa de la "disponibilidad 24 horas", se abusa de una comunicación casi permanente en la que el móvil es el protagonista. Móviles pitando por todas partes, con notificaciones de mensajes de WhatsApp o de Facebook, que pueden ser respondidos en cualquier momento y que permiten un spam permanente. Ya no hay ilusión alguna, ya que responder un mensaje de ese tipo es algo tan cotidiano que ha perdido el valor que tenía antes.

Una de las cosas más divertidas que tenía Messenger es la capacidad de añadir programas de terceros que ampliaban la experiencia de chat, permitiendo poner nicks y texto con formato. Si queríamos, podíamos poner en negrita parte del texto, o colorearlo. El único problema es que si los demás no tenían el mismo plugin, veían los códigos de formato.

MSN Plus ofrecía una colorida lista de contactos entre otras cosas. (No, no es mi cuenta)

Ah, y los emoticonos. Con Messenger se crearon algunos de los emoticonos más básicos de Internet. Pero por si eso no nos bastaba, nos permitía crear nuestros propios emoticonos a partir de imágenes, y agregar los que otros usuarios nos ponían. Hubo muchísimo abuso de eso, pero yo recuerdo grandes risas al poner, por ejemplo, los personajes de Jojo en una conversa.

Las últimas versiones también añadieron aplicaciones, de las cuales remarcaré los juegos. Se llegaron a organizar torneos de Buscaminas de Messenger. Además, con cada versión también mejoraban la calidad de la videollamada y la llamada de voz, servicios que también tenía, como Skype. Y podría seguir hablando de muchas funciones más, pero me seguiría dejando bastantes en el tintero.

Como la de enviar dibujos hechos en el mismo chat o mostrar a los demás qué canción estabas escuchando.

En resumen, Messenger fue una de las aplicaciones que más marcaron a una aplicación, y posiblemente ninguno de sus usuarios podría imaginarse cómo serían sus amistades si no lo hubiesen llegado a usar, ya que abría una puerta a la comunicación entre personas de una forma muy especial.

Algunos te echamos de menos.

domingo, 22 de febrero de 2015

Malnacidas

La entrada de hoy no va a ser agradable. Va a estar cargada de palabras malsonantes y con muchísimo odio en general.

Y es que hoy voy a hablar de ellas. De ese enorme grupo de mujeres (y muy ocasionalmente algún hombre) que... no sé ni cómo describir. ¿Aprovechadas, meretrices, calientapollas, attention whores? Sea como sea. Se trata de lo peor que nos puede dar el género femenino. ¿Y por qué me centro en este centro en concreto? ¿Qué tienen estos seres que no tenga, en la misma proporción, el género masculino?

El control. La seducción. Las tetas. La "adorabilidad". Dejad que os explique.

Me refiero a esas chicas/mujeres que, sabiendo que tienen la capacidad, buscan tener un séquito de hombres tras ellas, deseándolas. Son chicas que saben encontrar los puntos débiles de los hombres y cuyo interés es obtener atención o sentirse deseadas, porque es lo único que las llena. Y por eso hablo del género femenino, porque es donde encontramos estas pécoras, ya que como es fácilmente observable, es la mujer quien seduce.

¿Tan bien os sentís sabiendo que podéis tener decenas de pollas deseando meterse dentro de vosotras? ¿Tan bien os sentís teniendo el poder de que con vuestras palabras y vuestras acciones, una persona se quede prendada de vosotras? ¿Y la necesidad de tener que quedar bien ante todos? Porque creo que no hay nada más despreciable. "Bueno, yo puedo hacer lo que quiera, por algo tengo esa libertad". Sí, claro. Pero tener libertad para hacer algo no las convierte en mejores personas. Moralmente, son lo peor. Y si alguna vez gozaron de tener credibilidad o principios, ya no tienen derecho a reclamar nada de eso.

Pero hay una categoría en concreto que son las que más asco me dan. Y he tenido la desgracia de conocer a varias. Y a alguna, quizá la desgracia mayor aún de conocerla demasiado.

Hablo de las calientapollas que tienen pareja. Seres que, a pesar de haberse comprometido con algún pobre desgraciado, siguen tejiendo sus ardides a sus espaldas. Y los métodos dan verdadero asco. Muchas veces, seduciendo con el propio cuerpo. Otras, intimando con obvias intenciones. Y otras, simple flirteo, sin reparo alguno, menos cuando está la pareja, que (como es normal) lo que hace es creer ciegamente en ella y tener plena confianza. Pero en secreto, ahí está ese calientapollismo, el cual puede incluso llegar a convertirse en algo más.

¿Y cuando el pobre chaval decide dejar de creer? ¿O cuando la calientapollas se ha cansado de ese doble (o múltiple) juego? ¡Entonces él será el malo! Porque estas criaturas infrahumanas, gracias a su capacidad de seducción, siempre tendrán la razón pase lo que pase, con miles de excusas. ¿Que han perdido a su pareja, la persona que iba a estar a su lado? Les da igual. ¡Porque tienen pollas por doquier para escoger! Ejércitos de buitres, pagafantas, white knights, llamadlo como sea. Esbirros que siempre le darán la razón a la calientapollas, diga lo que diga, haga lo que haga, esté bien o mal, ya que actuarán como ella quiere que actúen.

¿Y qué me han hecho a mí para que tenga esa opinión de ellas? No se trata de mí. No se trata de ti. Se trata de que este tipo de gente sólo hace que destrozar la imagen de las personas que valen la pena. Hacen disminuir la confianza de cualquiera que se les acerque.

Seguro que todo el mundo conoce a alguien así. Se merecen que les den la espalda. Que nadie confíe en ellas. Perder eso que tanto las llena. Pero sabemos que eso no pasará.

Qué asco de gente.

sábado, 21 de febrero de 2015

Truth

I just keep speaking the truth.
Feels good.
Oh, I love you so much.
And it feels good too.
I can't stop thinking.
And that's not that good.
Hating is impossible.
Remembering is great.
Yet it hurts so much.
But pain makes me realize.
My feelings are still alive.
With a goal to go on.
Something I can think.
Every time I open my eyes.
Yes, I know myself too well.
Sometimes I'm like an empty cage.
No soul, no love.
Already gave it all.
And again, it feels so good.
Having a reason is far better.
I discovered eternity.
I found it inside me.
The most powerful force of the world.
Without it, it can't be seen.

viernes, 20 de febrero de 2015

Luchar

Hace poco escribí una carta dirigida a una persona que no existe (sí, suena extraño, pero os aseguro que tiene sentido) en la cual ponía cosas que me han hecho pensar. Y es que hay una pregunta que todo el mundo se ha hecho más de una vez en la vida:

¿Por qué vale la pena luchar?

Muchos dirán que vale la pena luchar por las cosas importantes de la vida. Otros más pesimistas dirán que por nada, y los conformistas se quedarán con lo más básico. Pues bien, yo pienso que vale la pena luchar por todo.

Dejad que explique ese "todo". Vale la pena desde luchar por conseguir ese último cacho de postre, hasta luchar por un futuro mejor. Estamos en una sociedad donde muchas cosas se pueden obtener sin esfuerzo, así que, en general, ya no luchamos por tener algo de comida o por poder leer lo que queramos sin censura. Obviamente, y más en los últimos tiempos, hay casos concretos en los que se ha de seguir luchando por algo tan básico, pero en general en un país como este la mayoría podemos tener, ni que sea, un plato en la mesa cada día. Es por eso que hay que marcar la diferencia en el resto de cosas. En aquello que no podemos conseguir con facilidad.

Y lo hacemos a diario con cosas como nuestro futuro profesional. Todo el mundo si tuviese la oportunidad, lucharía por conseguir el mejor trabajo, o los mejores estudios. Y no hablo de los mejor pagados, hablo de los que uno mismo quiere conseguir. Luchar por algo es buscar la felicidad en ese algo. ¿Cuántos casos hay de gente que se enfrenta a los padres por algo tan simple como la elección de una carrera? Posiblemente haya carreras menos útiles, pero se trata de plantar cara a la adversidad y demostrar que esa carrera es lo que nos hará felices.

Es un ejemplo clásico, pero se puede extrapolar a casi todas las situaciones. ¿Por qué nos esforzamos tantísimo en cosas que muchas veces no nos darán apenas beneficio? Porque en cierto punto, el beneficio real que tendremos es nuestra propia satisfacción o felicidad.

Todo el mundo acaba encontrando algo por lo que vale la pena luchar. Y creedme, aunque ese algo esté fuera de nuestro alcance, o no lo lleguemos a conseguir, nunca nadie podrá echarnos en cara lo importante que es para nosotros. Habremos tenido una vida plena luchando por nuestros principios, por aquel coche tan chulo, por poder irse a otro país, por haber conseguido un reto muy difícil...

Así que, igual que le digo a la persona de la carta que escribí, nunca os rindáis. Vale la pena luchar por lo que consideramos importante.

miércoles, 18 de febrero de 2015

Long Dream (Traducción)

Traducción de una canción de The World Ends With You.

Hay partes que no me acaban de convencer, pero meh.

Tengo un par más de traducciones a medio revisar, próximamente las pondré.


martes, 17 de febrero de 2015

Memoria

Me cuesta mucho memorizar cosas. Sobre todo si son importantes. Mi memoria es bastante selectiva. Aunque no pueda recordar conceptos de unos apuntes, recuerdo cosas concretas. Por ejemplo, las palabras que me dijo, y todas las que me sigue diciendo. Independientemente de que los demás no recuerden nada, ni siquiera cosas que no deberían olvidarse, yo sí lo suelo hacer. Y si me falla es a veces porque tengo la cabeza atareada.

Y no sólo recuerdo palabras. Por fortuna también recuerdo sensaciones y sentimientos. La felicidad máxima que pasé en tantísimas ocasiones. La tristeza cuando las cosas no nos habían salido bien, o cuando pasaba algo malo. La ira, cuando me frustraba porque no todo iba según lo planeado.

Recuerdo incluso las estrategias que usé en cada momento para librarme de las cosas negativas. Por ejemplo, cuando indignado con el sistema sanitario del país, me puse a leer carteles mientras no podía verla, para acabar riéndome de las cosas que ponía en ellos. O cuando en un mal momento en el que yo fui el mordido, en vez de pensar en el dolor que sentía en ese momento, me centré en solucionar las cosas para que todo fuese a mejor y poder ayudarla.

También recuerdo los momentos más tiernos. Y el tacto de su mano, bien firme en la mía. El de sus labios, acariciando los míos. El sabor de esas producciones culinarias tan únicas, especialmente hechas para mí con tanta frecuencia. O los abrazos en cualquier momento y lugar. Y entonces pienso en que otra persona pueda notar algo que ha sido tan único para mí, y aunque no tenga autoridad alguna sobre ello, me apena y noto algo amargo dentro de mí. Porque mi deseo de pasión sólo puede tenerla a ella como compañera.

La verdad es que todo me refresca la memoria. Desde una simple fotografía hasta simples objetos que me rodean y que tienen una historia que empezó a su lado. Incluso mi propia mascota o la ropa que llevo. Pero son los mejores recuerdos que he creado en la vida, así que no los olvidaré nunca.

lunes, 16 de febrero de 2015

Aire

Hoy, hace unas horas, he recibido un soplo de aire fresco. Tras tantas semanas con un aire tan estancado, he podido respirar algo purificante que echaba mucho de menos. Un aire que sabía que quería respirar para siempre desde el primer momento en el que me llenó los pulmones.

Y... es fantástico. Tal como lo recordaba. Provoca esa sensación interna que me llena de bienestar. Es un aire que se materializa en forma de una diosa, la de mi única religión. Que me cautiva con su tez blanca y suave, su pelo largo y oscuro y su profunda mirada. Que inevitablemente me seduce con su dulce voz, sus finas extremidades y sus tiernos labios, y me hace desear volver a fundirme en el abrazo de ese aire de nuevo, en un baile sin fin.

Pero no he tenido palabras para describirme ante ese aire. Porque no hallo ninguna que pueda expresar todo lo que siento, igual que me pasaba en el pasado. Necesitaría una palabra que expresara satisfacción, añoranza, amor, voluntad, deseo, felicidad espontánea, ganas de volver atrás, ganas de seguir adelante, curiosidad... y muchas más cosas.

Pero sin duda alguna, hoy he podido confirmar de nuevo mis sentimientos gracias a esa bocanada de aire. Y sienta genial.

sábado, 14 de febrero de 2015

31 días

31 días.
Nuevos proyectos.
Nuevos amigos.
Nuevos planes.
Nuevas oportunidades.

31 días.
Mismos sentimientos.
Mismos sueños cada noche.
Mismos principios.
Mismo hueco vacío en la cama.

31 días.
Faltan caricias, besos y palabras.
Faltan saludos al despertar.
Falta algo dentro de mí.
Falta un futuro.

31 días.
Sobran discusiones.
Sobra confusión.
Sobran mentiras.
Sobran obstáculos.

31 días.
Y sigo adelante.

viernes, 13 de febrero de 2015

Carta

Últimamente el escritorio del ordenador está colapsado de escritos, borradores, guiones, traducciones y cosas similares. Estaba limpiándolo después de comer, cuando de pronto me he topado con un documento de Word llamado "carta.doc". Antes de enviarlo a la papelera de reciclaje sin más, lo he abierto para mirar qué era exactamente, aunque en el fondo ya lo sabía.

Se trataba de un proyecto de carta que iba a dar en persona mañana, en un restaurante, y junto a un regalo. Iba a ser un buen plan, por que este año cae en sábado. En un momento de inspiración hace ya bastante, decidí empezarla. Aún tenía detalles que pulir, por lo que se quedó en el escritorio esperando a la fecha de entrega.

Y ahora saldrán los comentarios de "oh, pero es una fecha de consumismo puro, no importa tener el detalle una vez al año sino cada día, sólo sirve para vender...", y sí, les daría la razón a todos ellos. Pero a la vez, no hay que olvidar que además del significado que le da la sociedad, está el significado que le da la persona, que se aleja de todos esos argumentos que he mencionado. Y para mí, estos años ha tenido un significado especial.

Pero volvamos a la carta. La he vuelto a leer y me parece un texto fantástico. Recuerdo la ilusión con la que la escribía en aquel momento, y no encuentro mentira alguna entre todas las frases. Podría comparar el hecho de dar una carta así al hecho de arrancarme el corazón y entregarlo (¡Hola, Beatrice del final del EP4!).

Pero ahora esa carta no tiene destinatario posible. Unos días después de escribirla, lo perdió. Y aunque llegara a su destino, no serviría de nada. Aunque no por ello voy a borrarla, ya que sería intentar eliminar mis propios sentimientos. Y al fin y al cabo no deja de ser algo que yo he creado.

Porque aunque quiera demostrar con todas mis fuerzas lo mucho que aprecio o que quiero a alguien, se me han cortado las alas. Y desde el principio he mirado más allá, y siempre he tenido todo el valor del mundo. Y entonces es cuando la gente tiende a fijarse en otras cosas en vez de valorar a las personas que llevan tiempo valiendo más la pena. Y no se dan cuenta de la suerte que tienen al llevar años teniendo a una persona así al lado, y se centran en valorar a los demás por los actos más llamativos (Que ojo, no digo que sean actos menospreciables, pero el caso es que acaparan toda la atención).

Así que mañana no podrá haber carta, ni restaurante, ni detalle. El momento esperado y soñado se quedará ahí, en los sueños. Pero no hay que lamentarlo. Tengo muchas cosas por delante, y además ninguna de ellas borra las palabras que escribí, por lo que mis principios pueden seguir firmes sin necesidad de dejar de hacer nada.

...Aunque lo que sí que haré será releerme el Seven Sisters' Valentine y Beatrice's White Day, que son una maravilla:

“You must believe in it. If you doubt that this is the world of the past, the spell will break. That's the basis of magic. As long as you believe, there's nothing magic can't accomplish.”

Bonus: Esto es fantástico.

jueves, 12 de febrero de 2015

Tallulah (Traducción)

Pues al final me han convencido (me vengaré y lo sabes) para poner más canciones de las que tengo traducidas.
Seguramente a mucha gente no le gustará cómo he traducido algo en concreto, pero que se sepa que todo lo traduzco de esa manera por un motivo, pero si tengo que explicar qué estrategia he utilizado para cada línea, no acabaríamos nunca.

Esta vez de nuevo es una canción de Sonata Arctica que llevo meses tarareando.

Seguiré sin respetar la rima ni el ritmo, porque eso es next level y porque de momento quiero que sea algo que hago para entretenerme y pasar el rato de una forma productiva.

miércoles, 11 de febrero de 2015

No dream can heal a broken heart (Traducción)

Hoy he tenido un rato libre y he decidido intentar traducir esta canción. No es la única traducción que tengo hecha, pero no sé si poner también todas las otras.

Digo que lo he intentado porque traducir una canción siempre es difícil. Primero hay que comprender el mensaje e intentar transmitirlo, y a la vez respetar al máximo las palabras originales.

Si además se intenta mantener el ritmo y la rima, se puede convertir en una tarea odiosa que puede prolongarse horas.

Mi traducción ha sido bastante básica, pero creo que transmite el mensaje de la letra original de forma clara. Obviamente, no hay que intentar buscarle sentido verso tras verso, porque entonces ni la original lo tendría en algunas partes.

Como no voy a explicar la estrategia que he usado en cada parte, acepto cualquier clase de críticas constructivas.

martes, 10 de febrero de 2015

Regreso

Hoy toca relato.

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Era un día nublado. Las gaviotas habían desaparecido y el mar estaba enfurecido. Sin embargo, él tenía que partir. Su vida estaba ahí fuera, navegando durante semanas y pisando tierra firme lo justo y necesario. 

No era pescador, ni mercader; era un pirata, un mercenario del mar. Iba allí donde había dinero, donde podía encontrar la fama, o donde el viento le llevase.

Y sin embargo, estaba este lugar. Este tranquilo pueblo costero. Y ahí es donde más disfrutaba. Era un hombre de mar, pero siempre quería volver al mismo sitio. La playa era larga, con una arena no muy fina pero agradable al tacto. Paseaba horas y horas por ella, dejando que ninguna medida de tiempo acabase con su felicidad.

Por las mañanas, caminaba por el bosque cercano. Su temperatura, su olor, y su vegetación le apasionaban. Por las tardes se sentaba en la plaza, viendo jugar a los niños y oyendo el oleaje a lo lejos. La suave brisa le acariciaba la piel y le despeinaba el pelo, y a él le gustaba. 

Por la noche se tumbaba en la cama, en una casa cerca de la costa desde la que podía verlo todo. No había oscuridad, ya que las estrellas dibujaban un gran tapiz luminoso en el cielo, solo interrumpido por la radiante luna. A veces se quedaba contemplándolo hasta el amanecer, si no sucumbía al sueño que esa tranquilidad le contagiaba.

Estaba enamorado de ese sitio. Y su motivación cuando zarpaba en busca de cualquier cosa era la de volver, tarde o temprano, y poder disfrutar y ser feliz.

Pero no ese día. Las nubes no tenían buena pinta. Las gaviotas seguían sin volver y el mar no tenía pinta de querer calmarse. Pero él tenía que partir. El mar le llamaba, y aunque no quería irse, tuvo que hacerlo. "Volveré", pensó. Se imaginó todo lo que haría cuando volviese, cómo volvería a relajarse en ese pueblo que le había robado el corazón.

Y sin embargo, no volvió.

La tormenta era más fuerte de lo esperado, y el navío no pudo soportarla. Muchos marineros murieron ese día, la mayoría rufianes o navegantes sin más aspiraciones que la piratería.

Pero su caso era especial. Él tenía algo por lo que regresar. Y es por eso que, en su sueño eterno, imagina que sigue sentado en ese pueblo, con su aire llenándole los pulmones y siendo feliz.
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Posiblemente luego cuelgue una traducción si me da tiempo. Creo que voy a empezar a hacer traducciones propias de canciones que me gusten.

sábado, 7 de febrero de 2015

10.000

Pues según un aviso que me ha aparecido por aquí, este blog ya ha superado las 10.000 visitas totales. Muchas gracias, bots.

El blog ha tenido épocas de abandono, épocas de mucha actividad, y épocas de entradas puntuales para criticar o expresar algo en concreto. Yo pensaba que apenas nadie lo leía, pero en los últimos días hasta tres personas me han dicho que lo siguen.

Últimamente me han propuesto varios proyectos que podría llevar a cabo. Uno de ellos es abrirme un canal en Youtube. Pero eso lo descarté desde el primer momento porque ni tengo conocimientos sobre edición de vídeos, ni la constancia necesaria para poder mantenerlo activo, porque aunque me gusta tener planes de futuro prefiero ir haciendo las cosas según se presenten.

Otro de los proyectos era convertir el blog en un diario de sueños. Como tengo la suerte de poder recordar casi todo lo que sueño por las noches, podría ir relatando por aquí lo que me pasa en el mundo onírico e intentar analizarlo un poco. Pero de nuevo, eso requiere una constancia mayor aún que la necesaria para hacer vídeos. Así que dejaré eso también a un margen. Aunque no negaré que siempre he querido hacer algo así y últimamente todo lo relacionado con los sueños lúcidos me ha interesado mucho.

¿Entonces qué haré? Pues lo mismo que hasta ahora. Críticas, análisis, opiniones y textos personales. Y no todos llegarán aquí, pues casi todo lo que escribo se queda sin publicar por varios motivos. No me habría imaginado que esto seguiría existiendo hoy en día cuando creé el blog a finales de 2008. Viendo mis primeras entradas me doy cuenta de lo mucho que ha cambiado mi estilo, pero es algo que le pasa a todo el mundo cuando revisa cosas que escribió años atrás.

Pues bien, como dice Battler... don't stop thinking! Y también writing.



Zasca, vídeo extendido para todos.

viernes, 6 de febrero de 2015

Kareshi Kanojo no Jijou

Hoy, tras varios días leyendo en ratos libres, he podido acabarme Kareshi Kanojo no Jijou (Las circunstancias de él y de ella), más conocida por aquí como Karekano. Se trata de un manga dibujado por Masami Tsuda en 1996 que se alargó 9 años, y que tuvo una adaptación al anime por parte de Gainax en 1998.



Gracias a la temporada en la que el anime era el pan de cada día de la televisión catalana, Karekano se convirtió en una de las series que más me gustaban. Pero últimamente llevaba varios meses queriendo volver a verla (y leer el manga, que sigue la historia tras el anime) desde un punto de vista más maduro.

Karekano podría definirse como un romance, pero con situaciones que van desde la comedia más cotidiana hasta los dramas y traumas más profundos.

La historia trata de la vida de instituto de Yukino Miyazawa y Soichiro Arima, dos alumnos ejemplares, perfectos en todo. Pero lo que nadie sabe es que Yukino es todo apariencia, y que sólo quiere ser perfecta porque es una vanidosa y le encanta ser la número uno en todo. Por ello, odia a Arima.

No le quedaría ni nada por sufrir a la pobre...


Pero Arima acaba descubriendo su verdadera faceta, y eso lleva a que acaben siendo amigos de verdad, luego más que amigos, y luego novios. Se destapa que Arima también es pura fachada, ya que su intención de ser perfecto es para no defraudar a sus padres adoptivos.

Ambos deciden dejar atrás sus imágenes de perfección y ser ellos mismos. Por el camino hacen multitud de amigos y amigas, cada uno con sus problemas personales. Y más adelante, el tiempo pasa y vemos la evolución de cada relación, en lo mental y en lo académico.

Tras haber revisto y haber leído Karekano, puedo afirmar que toca temas mucho más profundos de lo que pensaba al principio. No deja de ser una historia sobre una relación, pero se mete en detalles que otras historias de índole similar no llegan a tocar. Por ejemplo, qué se espera de la otra persona. Cómo afrontar el cambio de las personas que nos rodean. De qué forma el pasado o las motivaciones de la gente pueden herir a sus personas cercanas. Y eso acaba mostrándonos escenas muy tiernas y otras más oscuras, sobre todo hacia el final del manga.

Cosas como estas diferencian Karekano de otros romances.
Y es que va más allá del simple amor para meterse en los sentimientos más oscuros de la gente.


Odio, inseguridad, celos, tragedias, y muchas historias de amor imposibles se juntan en una mezcla explosiva en la que podemos ver que no todo es lo que parece, y que hace coger cariño a los personajes o incluso relacionarlos con personas que conocemos en la vida real. Y es que es muy fácil identificar alguna situación de Karekano con alguna que se haya vivido en el pasado. Lo cual es normal, ya que el amplio elenco de personajes cubre muchos estereotipos.

Y aquí falta gente.


A mí me ha gustado el final. No es lo que esperaba, pero tampoco me ha disgustado. Es increíble ver la evolución de los personajes desde que empiezan el instituto hasta que pasan los años y están metidos en la sociedad.

En cuanto a dibujo hay una evolución muy marcada. Al principio los personajes se ven jóvenes, hermosos incluso. Pero con los años, la autora fue haciendo a los personajes más adultos y perdiendo el estilo que tenía anteriormente. Sobre todo en la parte final, en la que muchos personajes tienen un rostro similar y han perdido lo que en los primeros capítulos los hacía únicos.


En resumen, creo que Karekano es un manga que todo el mundo debería considerar leer, ya que con 100 y poco capítulos se digiere rápido. En cuanto al anime, tiene un estilo en el que los fans de Gainax podrán incluso llegar a ver guiños a Evangelion. No es una mala adaptación, pero es aproximadamente un tercio de la historia original.

Y permitid que me despida de esta entrada con el ending, Yume no naka e (hacia un sueño), una canción muy animada y pegadiza.


miércoles, 4 de febrero de 2015

Luz 2.5

Luces. Decenas de ellas. Cientos. Todas pasando por mi lado. Algunas enfocándome de forma agresiva. Otras cegándome. También ignorándome, proyectando sombras de formas muy extrañas. Y otras, iluminando mis peores partes.

Y entre ellas, aparece una luz nueva, especial, cálida. Y ella me hace olvidar todo lo malo y me guía por el camino correcto.

La sigo. Es una buena decisión. Pronto me doy cuenta de que las sombras desaparecen tras su paso. Veo todo lo que hasta entonces estaba oculto.

Y así, ella y yo empezamos una danza sin fin. Una danza que, sin saberlo, llevaba mucho tiempo queriendo bailar. Y mis pies se mueven solos al ritmo de la luz. Pronto mis pisadas se funden con las de ella, y el baile se convierte en una maratón hacia el futuro.

¿Adónde me llevará esa luz? No lo sé, la verdad. Pero si hay algo que sé es que el final no será malo.

domingo, 1 de febrero de 2015

Dependencia

Esta noche se me ha hecho muy larga. He tenido muchas horas para reflexionar tras intentar abrir mi corazón, al ver que todo iba bien estos días. Tenía la esperanza de que sería escuchado o incluso comprendido, pero las puertas se cerraron de nuevo en mis narices.

Cuando empecé la relación, una cosa tenía para mí un valor superior a las demás. Y hablo del compromiso. Quería dejar claro que todo lo que hacía era serio, que no era una simple diversión. Y con el compromiso, también estaba la dependencia. Una dependencia mútua el uno del otro. Una dependencia que me gustaba, y que fue recíproca. Que hacía que mientras estuviéramos ahí el uno para el otro, nada más importaba.

Pero en algun momento esa dependencia dejó de ser mútua. Porque viste que a lo mejor no era necesaria. Que podías depender de otras cosas, o de otras personas. Que yo ya no iba a ser el pilar central que te sostenía. ¿Cuál fue mi reacción? Tener miedo, claro. Pero a la vez vi que tenía que aceptarlo. Que era importante para ti. Y costó, pero poco a poco fui avanzando. Lo único que hacía era seguir reclamando tu atención, porque no quería perderla.

Lo que tú viste como una jaula, yo lo vi como algo que fueron nuestros principios: dependencia. Y posiblemente a ti te sabía mal pensar que yo seguía con ello, y empezaste a evitar hacer lo que realmente querías hacer para que yo estuviera bien. Pero era algo agridulce. En parte, agradecía que hicieras cosas por mí. Pero en parte no me gustaba ver como no hacías lo que realmente querías. Estabas fuera de esa jaula, pero la seguías viendo.

Y te animé. A que fueras. A que disfrutaras con tus amigos. A que siguieras con tus otros proyectos. Puse de mi parte. Sólo con un poco de atención, yo ya era feliz. Y por mucho que refunfuñara, me daba igual lo que hicieras sin mí mientras tú siguieras siéndolo. Al fin y al cabo, confiaba en que lo importante seguía siendo ese compromiso, esa dependencia mútua.

Ahora veo que no conseguí hacértelo ver. Ahora veo que me equivocaba respecto al compromiso.

Ahora veo que, de nuevo, se ha escogido una salida drástica. Que yo no he sido el escogido, y que la dependencia parece haber sido una falsa ilusión. Que la libertad que querías me dejaba fuera desde un principio.

Que como me dijeron no hace mucho, parece que pese más un error que mil aciertos.

Qué duro es estar enamorado.

Perdón

He explotado.

He dicho mucho sin pensar en las consecuencias.

He reprimido lo que he sentido durante demasiado tiempo.

Ahora no me crees más.

Ahora ya no merezco nada.

Ahora parece que no haya sentido lo que de verdad he sentido.

He tenido miedo de perderte, pero me he enfrentado a lo que quería decir.

Y he acabado diciendo de más, pero nunca con intención de hacerte daño.

Mis sentimientos han salido de golpe de forma descontrolada.

Lo siento.

Te quiero.

Ojalá no me despierte nunca.