domingo, 27 de septiembre de 2015

Maldición

Esta noche, te voy a maldecir.

Maldita, maldita seas. Por aparecer en mi vida.
Por tener esos ojos y querer que me mires.
Por esa voz que tanto me gusta.
Te maldigo por quererte tan cerca y tenerte tan lejos.
Por hacer que me ría como hacía antes.
Y por hacer que me ilusione cuando quizá no debería.
Maldita por recordarme mi verdadera búsqueda.
Por desear que renazca mi querida Beatrice.

Por lanzarme de nuevo en esta indecisión. Esta desesperación. Estas dudas.
¿Qué debo hacer? ¿Qué debo pensar?
Maldita por querer abrazarte cada noche.
Por robarme el corazón sin que yo me diese cuenta.
Por hacerme pensar en lo que quiero realmente.
Y por resucitarme el miedo que ya creía haber olvidado.
Te maldigo por causarme tantas ganas de estar contigo.
Y por ser la causa de esa sonrisa tonta que a veces me viene.

Y a la vez, no te quiero maldecir. Porque eres demasiado para mí.

Take me far, where stars are still asleep.

jueves, 17 de septiembre de 2015

Olvidando mentiras

Acabo de darme cuenta de que ayer se habrían cumplido 4 años viviendo una mentira. O una verdad a medias, llamadlo como queráis. Cada punto de vista lo dirá como lo vea.

Sinceramente, me alegro. Ahora mi realidad será distinta, y peor en algunos sentidos, pero al menos no está rodeada de mentiras y de falsas promesas. Y no voy a dejar que vuelva a estarlo.

Ni me habría acordado de un dato tan tonto si no hubiese sido por una función de Facebook.

Y hoy toca canción, aprovechando que al parecer me he sincronizado con otra persona en cuestión de fechas.

¡Sed felices!

miércoles, 16 de septiembre de 2015

8 + 3,33%

You can (not) advance.

La transformación en la más pura forma de odio se completó hace tiempo.

Disgusting.

viernes, 11 de septiembre de 2015

La voz que robó algo muy preciado

Esta es la historia de un joven, perdido por el mundo. Una tarde, hace muchos años, estaba mirando vídeos en su ordenador y de golpe encontró a una chica que cantaba una de sus canciones favoritas. Tras escucharla, se quedó prendado de ella al momento y empezó a escuchar sus otras canciones. Su voz le cautivó, así como su dulce aspecto. Pero este joven sabía de sobras que a pesar de vivir relativamente cerca, no conseguiría nada enviándole mensajes ni enamorándose de alguien sólo por oírla cantar. Era una época en el que el fenómeno fan no había alcanzado este país, así que lo que el joven sintió más bien fue un flechazo. "Parece que tenemos gustos similares, si nos conociéramos podríamos hacernos amigos". Aunque sin duda alguna, lo que más admiraba de ella era su lucha incesante por lograr sus sueños. Él compartía ese sentimiento y pudo identificarlo rápidamente a través de la pantalla. Era una persona admirable.

Los días pasaron y el joven acabó en casa de un amigo con dos colegas. Decidió enseñarles el ángel que había encontrado días atrás. Los amigos entre risas bromearon con él y se rieron de que el joven pensara algo así de una chica que no conocía, pero sin malicia. Fue una noche divertida para los tres. Algo más tarde, el joven, sus amigos, y un puñado más de personas, crearían un grupo enorme de gente. Uno de estos dos amigos le dijo al joven, un día, que iba a empezar un proyecto de una página web y que una de sus compañeras iba a ser la chica que le había enseñado aquella noche en su casa.

El joven se quedó alucinando. Con mucha suerte, podría llegar a conocerla. Pero el tiempo pasó y la cosa se enfrió en su mente, que tiempo después encontró pareja. Y fue entonces cuando, sin previo aviso, la chica apareció en el grupo gigante de gente que habían creado tiempo atrás, por influencia del amigo del joven. Y al parecer, ella también había encontrado a alguien.

A pesar de ya estar servido, el joven no pudo evitar sentir algo amargo dentro. Él la había apoyado en secreto desde que la conocío tiempo atrás, y ahora no iba a poder conocerla bien porque el destino los había llevado por caminos distintos. Sintió envidia, frustración, pero también lo aceptó. Y se alegró de que ella hubiese encontrado la felicidad.

El tiempo pasó y la chica fue avanzando más y más hacia sus sueños. Y a cada paso que daba, el joven lo celebraba en secreto. La seguía admirando como el primer día, y soñaba con ella con frecuencia. Nunca llegaron a hablar mucho, pero para él ya estaba bien así. Era como tumbarse en el césped y ver a los pájaros volando con entusiasmo. Por mucho viento que haya, luchan para seguir hacia su destino. Y él deseaba que todo le fuese genial en la vida. Quizá nunca llegaría a abrazarla, ni siquiera a contarle esta historia, pero él se sentía muy feliz cada vez que ella alcanzaba sus metas.

Quizá en el fondo guardase la esperanza de que su romance platónico se cumpliese, pero eso daba igual. Porque las alas de esa chica inspiraban al joven a seguir adelante también.

Y así, el joven siguió soñando, noche tras noche.

 

jueves, 10 de septiembre de 2015

Punto de vista

He estado pensando un poco, cosa que no siempre es buena.

Revisando mi pasado, puedo afirmar que desde siempre he sido una persona enamoradiza. Siempre me gustaba tener la mirada puesta en alguna chica, y como es normal la cosa no solía pasar de ahí. Pero mi mente adoraba el sentimiento, y dentro de mi cabeza se construían grandes romances y cuentos de lo más vergonzosos. Vivía con la mirada puesta en el clásico noviazgo, saliendo a cenar constantemente, compartiendo momentos únicos y llegando a formar un destino compartido. Resumiendo, un final feliz de un cuento de hadas.

Esa era mi idea de relación idílica, pero resumida en breves palabras, porque es un concepto demasiado amplio como para explicarlo por escrito. Pero había algo que nunca entraba en esos planes de mi cabeza: el desamor. La falta de cariño, o la desaparición de una relación. Para mí, eso era (y es) una traición a un sentimiento que creaba ese camino compartido. Era como si en medio de un paseo en barca una de las dos personas saltase al agua llevándose consigo un remo. No entendía a la gente que podía dejar de sentir amor por alguien.

Y sinceramente, aún no la entiendo.

Pero el caso es que llevo ya un tiempo en el que no me es posible volver a pensar como antes. No me gusta hablar del fin de mi última relación, porque da a parecer que aún no me lo puedo quitar de la cabeza, y creedme si os digo que tengo las cosas muy claras respecto a eso y lo tengo superadísimo (como la gente cercana a mí bien sabrá por ciertas cosas). De todas formas, y siguiendo con el tema, creo que es menester mencionar ese momento como punto de inflexión que ha hecho que mi punto de vista en cuanto al enamoramiento cambie.

Y es que ya no puedo pensar en que quiero enamorarme, como pasaba antes. Ya no puedo visualizar esas historias románticas en mi cabeza. He pasado de ser una persona que pensaba que algún día encontraría el amor de su vida a ser alguien que cree lo contrario: que voy a estar solo. No es un momento pesimista, es una conclusión lógica de mi forma de pensar de todo este año. Dicen que esas cosas cambian y que "nunca se sabe", pero ni yo mismo puedo pensar en una chica que me atraiga mínimamente e imaginarme una relación con ella. Directamente, mi cabeza se rinde antes de empezar. "Si veo un pez, quiero acercarme." "y entonces te asustas del pez y huyes".

¿Lo peor? Que ese sentimiento es algo que me gustaría recuperar. Pero mi mente no acepta la posibilidad. No sé si es por la falta de confianza, de autoestima, el miedo a la traición o la suma de las (malas) experiencias en este tema. Lo que tengo claro es que, a diferencia que hace unos años, ahora me cuesta enamorarme. Y cuando lo intento, mi mente se bloquea y niega la posibilidad.

Desearía poder meterme ahí dentro, eliminar la causa del problema y volver a ser esa persona que era antes. Porque sigo conservando unos ideales muy románticos, pero soy incapaz de ponerlos en marcha. Y espero que esto no sea un daño irreparable y que me esté equivocando completamente al escribir esto.

Y si es así, espero que alguien pueda demostrármelo.
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Se hace tarde y debería empezar a dormir antes, intentando ignorar la falta de sueño. Fácil de decir, pero difícil de hacer.

domingo, 6 de septiembre de 2015

Sueño 05/09/2015

Otra vez .

En un centro comercial, rodeada de tu gente, y yo rodeado de la mía. Pasabas por al lado de la mesa en la que yo estaba sentado, y nos reconocíamos mútuamente. Y entonces aparecía otra tercera persona, contacto común entre los dos, y me decía que no era demasiado tarde. No tardé en ponerme de pie y echarme a correr hacia ti. Estabas en una especie de castillo, esperando.

Eras la reina de este sueño. Y yo no podía alcanzarte, porque me faltaba energía. Bebí una poción y me sentí capaz de lograr lo imposible. Y me acerqué, te dije todo lo que me había callado todos estos años. Y sonreímos. Tras tanto tiempo sin hablar, realmente era posible arreglarlo todo. Recuperar los viejos tiempos. Y en el sueño, conseguir lo que el pasado nos negó. "He esperado 9 años para esto", fue lo que te dije. Tú no parecías darle importancia al pasado y aprovechabas el presente. No sabía cómo actuar, a pesar de que no era la primera vez que estaba en esa situación.

Nos reíamos y disfrutábamos. En algún momento apareció otra cara que no quería ver, pero la alejaste con tu poder, porque en ese mundo tú mandabas. Y finalmente te acabaste transformando en cierta princesa de cierto videojuego. Para entonces tu actitud había cambiado y yo, que entonces era el rey de ese mundo, iba por las calles ayudando a los ciudadanos.

Y desperté. Pensé en que un desenlace así es imposible y no es procedente. El "yo" de mis sueños había actuado de una forma que yo nunca haría. Había tomado decisiones que yo no podría tomar. No se trataba de mí. Se trataba de un ser que, olvidando todos mis principios, se había dejado seducir por una idea que parecía idílica.

Y la verdad, me alegro de que la realidad sea así.

sábado, 5 de septiembre de 2015

Press ??? to awake

Play.



Son tantas las palabras que ya no digo. Vivo en una realidad distinta a la que aún no estoy del todo acostumbrado. Me siento como Madotsuki tras meterse en la cama y abrir la puerta de su habitación, pero con la diferencia de que nada podrá pellizcarme la mejilla para que me despierte de nuevo. O al menos, de momento.

He viajado por muchos sitios. He llegado lejos, muy lejos, para perderme por este mundo. Y tras encontrar a Poniko, vi cómo se transformaba en algo totalmente distinto, dejándome atrapado en una habitación de la que no puedo escapar.

He subido en trenes para ir al compás de otra persona que iba en él. Pero por mucho que hiciera, nada cambiaba. Acabé bajándome de ese tren.

Ha llovido mucho, y he llegado a tener un paraguas que me cubría de toda la lluvia. Y he visto a seres acercarse a mí de forma muy rápida para acabar perjudicándome. Pero ya he visto de todo. Mis ojos siguen iguales, pero mi visión ha cambiado. Puedo volver al principio.

Es todo nuevo y extraño, y las rutinas que ya deberían haber desaparecido siguen dormidas pero latentes, esperando el momento en el que resurgir con más fuerza que antes. Y cuando despierten, todas las palabras ahora inexistentes volverán a aparecer, escritas en rojo, llevando consigo la verdad.

El mayor problema es que quiero que llegue ese momento con demasiadas ganas.

Aunque lo que sé con certeza es que el mundo no volverá a ser el mismo. Cuando llegue el momento, este sueño imperecedero se mezclará con la realidad, creando así un nuevo universo en el que habré logrado lo que tanto tiempo llevo buscando. Porque a diferencia de Madotsuki, yo no me dirigiré a la ventana. Mi rumbo será la puerta de salida. Las pesadillas y los sueños estarán fuera, esperando, pero estaré preparado para enfrentarme a todo con la certeza de que yo seré el ganador. Porque ahora ya conozco la receta que me llevará a la victoria.

No he encontrado el artista de este dibujo, lo siento.