jueves, 19 de noviembre de 2015

Primeras impresiones tras terminar de leer RGD ayer

Leed RGD
Leed RGD
LEED RGD

LeEeEeEDd RosE GuNS daAySSSS

HACEDLO
hacedLOOoOOo

RGD

Deis lEeR rOSe GuNs DaYS esS LO puTo mEJor trAS UMInekO








Nada más que añadir. Ihihi.

PD: Please please buy Haruka

martes, 17 de noviembre de 2015

Escoria.

Odié a Erika Furudo con toda mi alma. No pasaba ni un día en el que no la insultase, me burlase de ella, o le desease lo peor del mundo. Todo lo que decía de ella era puro asco.

Pero ESTE tipo. Este ser. Este engendro hijo de la gran puta. A su lado, Erika es la mejor persona del mundo, un amor de chica. Pero tú, Gabriel Kaburaya, has logrado que odie a un personaje de novela hasta niveles que nunca había sospechado.

Aún tengo que acabar de leer, pero espero que acabes mal, muy mal. Escoria. Contemplad su cara, pues es la cara del ser más asqueroso que podáis encontrar jamás.



Te odio. Muérete.

Para que luego digan que leer es bueno.

Changes

"In this world, there are too many people who change themselves whenever it's convenient, calling it the trick to living wisely.
They cross between benevolence and hypocrisy, depending on their current mood.
They are sometimes good people, and sometimes bad people. Too many people can easily switch between the two.
If you criticize them for their wrongdoings, they claim to be good people and grow angry.
And when you ask them to do good, they deny being good people and call themselves realists."
 
"Heheheh. And when you try to treat them like realists...?"
 
"Then, they sob and call you heartless, emotionless."

domingo, 15 de noviembre de 2015

X

Who were you again?
Ah, just a passing ghost.

Mañana infeliz

"Si murieses mañana, ¿morirías siendo feliz?"
Normalmente nadie se plantea esas preguntas, pero sin embargo insistió en ella con intención de que yo respondiese.
"No."
"¿Por qué?"
"Porque aún no habría alcanzado la felicidad que llevo buscando desde hace tiempo."
"¿Y a qué esperas?"
"A que el mundo cambie y pueda llegar a alcanzarla."

Pero el mundo no iba a cambiar.
¿Cuánto tiempo llevaba siendo infeliz y estando incompleto?
Extendí el brazo, pero desapareció.
Una ilusión más.

Seguí buscando la bruja que me podía conceder una muerte feliz.
Para que ese mañana de muerte infeliz nunca llegara, tenía que vivir cada día con una sonrisa en la cara. Con una máscara, si era necesario.

Y llegaría el día en el que mi verdad... triunfaría, entre miles de lágrimas.

viernes, 6 de noviembre de 2015

Rutina romántica

Las 7. El teléfono suena... es la alarma. Podría dormir 20 minutos más, aún llegaría a tiempo a clase. Pero no, debería ir por faena. Cojo el móvil y le quito el cable, puesto que lleva toda la noche cargando. Aunque lo de "toda la noche" es un decir, ya que solo he dormido 4 horas. Qué pereza. Tras desbloquear el teléfono, veo una avalancha de notificaciones. Instagram, Line, Puzzles&Dragons, Ask, Google Play, y alguna chorrada ocasional más. Pero ningún mensaje suyo. En fin, la gente tiene cosas mejores que hacer, y tampoco creo que nadie se despierte a media noche solo para enviarme un mensaje. Pero de todas formas, no puedo evitar pensar en la inexistencia de ese mensaje, mañana tras mañana.

Dejo el teléfono tirado por la cama y me voy a desayunar. Ah, sí, esa costumbre de dejarlo en cualquier parte. Luego voy con prisas y no lo encuentro porque está bajo la almohada, o bajo las sábanas. Caliento algo de leche, porque ya no es verano y empieza a hacer fresco, y preparo los cereales, el Nesquik (no vaya a faltar) y azúcar. El bol pronto se convierte en una verdadera orgía dulce cuando todo se mezcla ahí dentro. Si alguna vez me prohíben el azúcar, creo que sufriré.

No tardo en desayunar, así que considero si necesito una ducha o si mejor lo hago por la tarde. Como tengo el pelo decente (es un decir, odio mi pelo) decido omitirla y dejarla para más tarde. Salgo a la calle en pijama y bajo hasta la planta de abajo. Es un buen método para saber qué tiempo hará, porque si no hace mucho frío ya sé que será un día caluroso. A mucha gente le importaría tener que salir a la calle para bajar a la planta de abajo, pero a mí no. Uno de los gatos se acerca a mí suplicando por algo de comida. El otro estará por ahí. Suele pasar las noches explorando y marcando territorio. Le lleno el bol al gato, y tras entrar en la planta baja me aseo, me visto, compruebo que lo tenga todo y salgo para la uni.

El viaje dura poco, pero las mañanas doblan el tiempo de transporte. Malditos atascos. Los odio. Aunque puedo aprovechar para escuchar música e incluso cantar un poco. Antes escuchaba la radio, pero desde que puedo meter toda la música que quiera en este coche, no lo hago. Lo siento, Mònica Terribas, os he traicionado a ti, a tu desperta, Catalunya, y a las tertulias matinales. Prefiero cantar cosas de Kyary a pleno pulmón.

Llego a la uni, por fin. Aparco y entro en la facultad. Para variar, hay retrasados bloqueando la escalera. Tenéis metros y metros de pasillo para hablar. ¿Por qué ocupáis una escalera en la que no caben ni 3 personas una al lado de otra? Juro que si pudiera, os daría una patada a cada uno. Pero estoy demasiado vago y quiero llegar a clase. Ah sí, y además eso me causaría problemas, y a un año de acabar tengo que ser un buen alumno. Que casi me la cargo cuando llamé puta a aquella profesora a la cara hace 3 años.

La clase está vacía, faltan 20 minutos para empezar. Los 20 minutos que podría haber dormido. Saco el móvil y empiezo a fisgonear cosas. Lo que ha pasado en Twitter por la noche, lo que se ha compartido por Facebook... pronto me canso y empiezo a jugar a PAD. Mis compañeros empiezan a llegar y suelto unos "hola" de compromiso. No quiero hablar con vosotros, largo de aquí. Solo me interesáis cuando necesito saber los deberes que hay. Mi asiento es mi mundo, y de ahí no me saca nadie. Posiblemente sea la única persona que se está callada una hora y media, atendiendo con diligencia, eso sí. Echo de menos a Izia, o a Míriam, o incluso al ya lejano Miguel. Todos ellos ya no están en la facultad, me he quedado solo y sólo necesito irme de aquí cuanto antes. Por eso tengo que antender y aprobar como sea.

Es la 1, se acaban las clases. Al salir de la facultad me encuentro los retrasados de la escalera a nivel exponencial. 20, 30, 40 personas, todas amontonadas en la única puerta de salida de la facultad, dejando metros y metros cuadrados alrededor de ésta totalmente vacíos. Tras coger aire para no respirar el mismo aire que ellos, cargado de humo de tabaco, pongo mis codos y hombros rígidos y me abro paso, clavando los huesos a cualquiera que se ponga delante. Solo faltaría que tuviese que andar pidiendo permiso cuando son ellos los que molestan. ¿Por qué la gente no se fija un poco más en esas cosas?

Al llegar al coche, arranco y voy a casa. Tengo algo de sueño, pero debo aguantar. El viaje pasa de forma larga. En él pienso en muchas cosas. En qué escribir, en qué hacer. En mis obligaciones para esta tarde o en las ganas que tengo de que llegue algún día en concreto.

En casa me espera la comida. Sí, tengo la suerte de que mi madre me la puede preparar. Es lo que tiene vivir aún con la familia. Algo bueno tenía que tener esta agonía. Quiero acabar la carrera e irme por mi cuenta. Aunque sea trabajando como un simple cajero de supermercado y viviendo en un piso minúsculo compartido. Ya estoy harto de esta casa, a pesar de todos sus lujos.

Tras comer, mi plan suele cambiar. Hoy toca sentarse ante el ordenador y echar unas partidas. O eso es lo que pretendo, pero acabo estando un 60% del tiempo curioseando tonterías por Internet y hablando con gente. Aunque de nuevo, es raro que haya un mensaje suyo. Las horas pasan y hoy es un día en el que tengo que hacer algo de faena. Aprovecho para ordenar mi Batcueva (el nombre que le doy a mi estudio), avanzar un poco en mi proyecto de traducción, y jugar un poco más. Y a las 5 o a las 6, meriendo. Es algo que antes nunca hacía, pero que ahora hago casi siempre desde hace unos 10 meses. Empezó siendo una forma de hacer que el tiempo pasara más rápido, y acabó siendo un segundo desayuno en el que mi paladar está más despierto y saboreo deliciosas mezclas de leche, cereales, más Nesquik y azúcar. De hecho, la merienda es como el triple que mi desayuno. Es genial.

Hasta que llega la hora de ir a trabajar. Suena bien, ¿eh? Pero no es más que unas horas a la semana dando repaso de inglés a críos de secundaria. Me sirve para sacarme unos ahorrillos, pero nada comparado con lo que me gustaría. Además, son críos muy normales, sin interés real en aprender el idioma, así que a veces pienso que pierdo el tiempo. Pero no me voy a quejar, puedo cancelar las clases cuando quiera e incluso lavarles el cerebro metiendo en los worksheets frases de Harry Potter. Se pasan rápido.

Al volver a casa, ceno y luego aprovecho para ponerme otra vez en el ordenador. Es entonces cuando leo, escribo, sigo curioseando por Twitter o Facebook, veo anime o juego un poco. Y también hablo con gente. Pero ciertos mensajes siguen sin llegar tanto como querría. Es entonces, cuando la luna está más alta, que me como la cabeza. El realismo me llena, los pies me bajan al suelo, y mi rostro se ensombrece. Me voy a la cama y me tapo entre mantas. Cojo el móvil y sigo leyendo o hablando. Pero acabo pensando, y pensando, y pensando. Y así llegan las 3 de nuevo. Menos mal que el día siguiente entro a las 11. Termino las conversaciones (pocas o ninguna, a estas alturas) y decido dormir antes de que un espectro pesimista me posea. Porque yo no soy así. Cierro los ojos y tras un considerable esfuerzo, entro en el mundo de los sueños.

Y ahí está ella. Esperándome, dándome la mano y llevándome consigo a mis más ansiados deseos. Y es entonces cuando, inconscientemente, me doy cuenta de que en cada momento del día, tras cada acción, ha estado en mi cabeza, nublándome las acciones. Con la imagen su rostro, sonriendo. En ningún momento he dejado de pensar en ti. Ni desayunando, ni conduciendo, ni estudiando, ni trabajando.

Y por mucho que quiera olvidarlo cuando me despierto al día siguiente... sigues ahí. Y así será hasta que te vea de verdad cada vez que abra los ojos por la mañana y te acaricie el pelo. Si ese momento no llega nunca... tendré que seguir soñando con él.

Buenas noches. Dulces sueños.

 

miércoles, 4 de noviembre de 2015

Struggle

Con todo en contra, con nada a favor.
El viento no sopla y mi barco quiere hundirse.
Pero resistiré hasta que el agua llene mis pulmones.
Porque mientras quede vida en mí, la voluntad no morirá.
Ya que quiero alcanzar la tierra deseada una vez más.

Por muy horribles que sean las tormentas.

martes, 3 de noviembre de 2015

Illusions to illusions

Una presencia desvanecida.
Una sonrisa imposible de ver.
El mundo iba a cambiar pero todavía sigue igual.
Aun cuando lo que se dice es la verdad, las palabras no tienen poder.

Y todavía sueño con ese mañana ilusorio.
Ese despertar en el que noto tu olor a mi lado.
Porque al fin y al cabo, tu aroma es efímero si no estás aquí.
Y solo me queda el agridulce recuerdo de lo que no pasó.

Ilusiones que me nublan la vista y no me dejan ver.
Engaños que mi mente realmente se quiere creer.
El saber no ocupa lugar, pero mi corazón está lleno de él.
Hasta que el viento del destino sople de nuevo.

Bien sea a favor o en contra.

Witch of Illusions, come back to me.
And I will acknowledge you as the Witch of Truth.
Please... exist.
『・・・私は、・・・・・だぁれ・・・・・・・・?』