domingo, 20 de marzo de 2016

Diálogos

—Oh, vamos. ¿Qué le pasa contigo?
—No lo sé, es un buen tipo.
—Ya, pero no todos los días te va detrás alguien majo de verdad. Ya es diferente del resto de babosos que sueles tener.
—No me va detrás.
—Venga, no me hagas reír. Si se ve a la legua.
¿Por qué piensas eso?
—¿Quieres pruebas?
—Adelante.
—Para empezar, te habla con interés.
—¿Y eso significa algo?
—¿Crees que perdería tanto tiempo en hablar con alguien que no le gusta?
—Eres una paranoica. Quiere ser mi amigo.
—Claaaaaro. Por eso de golpe ha adquirido interés en lo que te gusta a ti.
—Porque tenemos gustos parecidos.
—O para tener más en común contigo.
—¿Pero eso no es ser un hipócrita?
—Bueno, si realmente le gustan esas cosas podríamos decir que las ha descubierto gracias a ti.
Vale vale, lo capto. ¿Pero qué se supone que tengo que hacer? ¿Forzar que me guste? ¿Darle una oportunidad?
—Pues oye, podría estar bien. Igual le conoces mejor y ves que es un partidazo. Un tipo atento, detallista y que siempre estará ahí.
—Claro, para ti es muy fácil decirlo porque ya estás servida de uno así.
—¿Y me ves infeliz por ello?
—Mira, on no n'hi ha no en raja.
—Si se te hace pesado siempre puedes enviarle a la mierda.
—O no responderle, que es menos agresivo.
—Tú verás. Aunque no hay nada malo en intentar conocerle mejor. 

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—Ey tío, ¿qué tal te va con la chica aquella?
—¿Qué chica?
—Qué pasa, ¿tienes varias ahora? Aquella con la que te vi hablando el otro día.
—Ah, ella. Pues es un amor de chica.
—¿Y ya está?
—¿Qué quieres que te diga?
—No sé, que te gusta o algo.
—No me gusta.
—Mírame a los ojos y repítelo.
—Venga, no te flipes. ¿Te crees que por el simple hecho de hablar con una chica ya me tiene que gustar?
—Por favor. Nos conocemos desde hace años.
—Mira, no negaré que me parece muy maja y tal, pero... ¿tanto como para afirmar que me gusta?
—Bien, es un progreso. Por ahí se empieza.
—Y si así fuese, ¿qué? Apenas la conozco. O mejor dicho, apenas me conoce. ¿Se supone que tengo que decirle si quiere salir a tomar algo algún día?
—Ese es un buen camino para que te meta en el saco de los babosos.
—Ugh. No, por favor. Solo quiero ser su amigo.
—Bueno, por algo se empieza. Al menos no te ha dejado de hablar todavía.
—¿Pero luego qué? ¿Tengo que ir subiendo niveles en plan dating sim hasta que sea mútuo y declararme?
—Creo que ya sé lo que te pasa. Tienes miedo.
—¿Miedo, yo? ¿De qué?
—Del rechazo. Te niegas a aceptar que quieres conocerla, pero de un tiempo a esta parte no has hecho más que interesarte en cosas que, ¡casualidad! Son las mismas que le gustan a ella.
—Lo dices como si no tuviese personalidad.
—No, la tienes. Es tu forma de descubrir cosas nuevas, y realmente tenéis gustos en común. ¿Qué más esperas?
—Más bien es lo que no quiero esperarme. Mira, mejor que pase el tiempo y lo que tenga que ser será, ¿de acuerdo?
—De acuerdo, como quieras. Deja que pase el tiempo. Y verás como también se va tu oportunidad.
—El error es el hecho de que pienses que hay una oportunidad desde el principio.
—Cobarde.
—Gracias, aunque prefiero la palabra "precavido".