viernes, 30 de diciembre de 2016

Feliz

Sinceramente, nada me alegra más que saber que estás feliz.

Y a la par, a estas horas de la madrugada, lo que más quiero es no convertirme en alguien prescindible.

Porque a pesar de la que me está cayendo, mis primeros pensamientos son siempre sobre ti.

martes, 27 de diciembre de 2016

A dormir.

Menos mal que hoy no he tenido un mal día.

Menos mal que mis ánimos estaban bien.

Menos mal que no he dejado que la inseguridad me coma la cabeza antes de dormir.

Y menos mal que sé que me quieres.

Boba. Qué ganas de hacerte sonreír con mis besos. Qué ganas de oír ese simple hechizo que me alegra todo el día.

sábado, 24 de diciembre de 2016

Contigo

Cualquier persona que me conozca mínimante sabe que no tengo especial afección a estas fiestas. No las celebro desde hace años, y no me gustan los regalos. De hecho, este es el primer año que he podido librarme de todos los compromisos y quedarme solo en casa hasta principios de enero. Hasta ahora iba por quedar bien o por compromiso.

Pero el hecho de saber que tú estás ahí, feliz, y yo no puedo compartir este momento contigo... no me gusta. Por una vez, me gustaría poder hacer algo. Pero no por mí, sino por ti. Porque quiero que estés con quien quieres estar, porque para ti estas fechas significan mucho más que para mí. Porque para mí... no significan nada.

Al menos hasta ahora. El significado a partir de ahora es hacerte más feliz aún pudiendo darte lo que quieres.

Espero lograrlo.

jueves, 22 de diciembre de 2016

Duerme.

Ahora que estoy en la cama, me viene el antojo de escribir.
Seré breve, pues el móvil no da para tanto. Y odio el formato que le da.

Me pregunto qué estarás haciendo en este momento. Bueno, seguramente dormir. A pesar de las molestias por tener que cambiarte de habitación por hoy. Ha sido un día cansado y te mereces un buen descanso.

¿Cómo estarás durmiendo? Te imagino medio tapada, quizá abrazada a una almohada. Ojalá esa almohada fuese yo. Ojalá pudiese llenar cada día la soledad de tu cama. Los ojos bien cerrados y la boca algo abierta. Tu relajada respiración se propaga por la habitación, prueba de que por fin tienes el descanso que te mereces.

En mi mente te veo de esa forma, y nada me gustaría más que poder acariciar tus blancas mejillas suavemente mientras duermes, y taparte del todo para que no pases frío. Me encantaría cuidar de ti y que fueses lo último que viese antes de caer rendido a tu lado.

¿Y tus sueños, cómo serán? ¿Sueñas cosas extrañas, o se trata de una situación más normal? Sea como sea, espero que no sea nada que te asuste o que te produzca malestar. Y puestos a pedir, ojalá sueñes conmigo y con todo el amor que quiero darte.

Voy a hacer lo mismo que tú, y voy a intentar buscarte en mis sueños. Así podré despertar con una sonrisa. En mi cama, al igual que tú, solo estoy yo. Pero en mi corazón está tu presencia, y con eso hay más que suficiente.

Descansa, mi vida.

martes, 20 de diciembre de 2016

Status

Estoy enamorado.
Muy enamorado.
No es algo que vaya a desvanecerse pronto o con el tiempo.
Soy feliz.
Estoy perdiendo el miedo poco a poco.
Estoy ganando confianza cada día que pasa.
Me está ayudando a mejorar como persona.
Creo que yo también la ayudo a eso mismo.
No voy a dejar que pase nada malo.
La amo.
Todo ha sido gracias a ella.
Le debo mucho.
Le debo todo.

Gracias. Sigamos juntos por este camino sin fin.

domingo, 18 de diciembre de 2016

Amor

Una palabra tan simple. Cuatro letras que pueden cambiarte la vida.

No, no es un mito. Mucha gente decide prescindir de ello, pero yo he decidido abrazarlo con todas mis fuerzas. Al principio tenía dudas, muchas dudas. ¿Por qué?

Todo empieza en 2009. O 2010, ya ni me acuerdo. Ahí es cuando empecé a pensar eso de "oh, qué bonito es el amor". Decidí vivirlo con intensidad, pero no tardé en darme cuenta de que me equivocaba. Y mal escarmentado, pensé que la solución era algo tan simple como volver a darlo de forma precipitada. Y al principio parecía ir bien. Pero de nuevo, acabé experimentando lo peor de esta emoción. Doblemente apuñalado, traicionado, y pisoteado.

Consideré que esto era lo normal. ¿Cómo la gente podía prácticamente dejar su corazón a manos de otra persona, si el resultado siempre iba a ser dolor y sufrimiento?

Entré en un período de miedo. Dejé de creer en ello. En el fondo quería gozar de eso que a tantos les salía bien, pero ya tenía claro que a mí no me iba a pasar. Iban a volver a engañarme, a hacerme daño. No debía confiar en nadie.

Hasta que llegó ella.

Poco a poco, mes tras mes, fue rompiendo mi escudo. Volví a caer en ese sentimiento. Y al principio no quería, porque el riesgo era demasiado alto. Pero más y más tiempo pasó. Y decidí intentarlo, a pesar de los riesgos. Para nuestro primer intento ya lo tenía claro. Aunque era el único.

Ha costado. Ha costado mucho tiempo, mucha intimidad, y mucho cariño. Pero ahora sí puedo afirmar que, por fin, lo que tanto quería ha llegado. Algo que en todos los años anteriores no había vivido. Algo que sí que me llena al 100%, y lo que no me arrepiento para nada. Algo que si acaba me destrozará como nunca. Pero no pasará. No esta vez.

¿Y sobre ella? Qué decir. Es la más bonita. Pero no porque yo lo diga, sino porque lo es. Tiene un rostro angelical, con unos ojos que te derriten al mirarte. Sus labios son tiernos, carnosos, y grandes, y cada uno de sus besos es una bendición por la que mataría. Su pelo es la cortina tras la que quiero estar cada día de mi vida. No hay noche que no desee acariciárselo hasta que se quede dormida a mi lado.

La reacción que me provoca cada vez que pienso en ella o cada vez que la veo no es normal. Solo pienso en abrazarla, en besarla, en acariciar cada centímetro de su piel. En sumergirnos entre mantas y que las horas pasen sin que nos demos cuenta mientras nuestros cuerpos se funden en uno solo. Nunca en la vida había sentido algo así.

Pero lo mejor de todo es su sonrisa. Su felicidad, y cómo la comparte conmigo. Todos nuestros momentos juntos. Los que han pasado, y los que están por venir. Todos los viajes, las películas, los cosplays, los besos, las cenas, los fines de semana... y todas las mentiras enterradas.

No sé qué es lo que ve en mí. Lo único que sé es que no quiero que deje de verlo jamás.

Diría mucho, muchísimo más. Pero no quiero ser la envidia de todos los que me lean.

Y a ti... buenos días, mi diosa.

martes, 13 de diciembre de 2016

"Ánimo"

Por fin, una entrada. Llevaba unos días con más faena de lo normal y con muchas cosas que quería hacer. Pero tenía ganas de escribir esto.

"Ánimo" es una palabra que empleo para intentar enardecer a la gente, para infundir energía, motivación y positivismo. Pero a veces pienso que el simple hecho de decir eso, de desear que la palabra tome poder y el mensaje se cumpla... no sirve para nada.

Doy ánimos. Digo que estaré ahí para lo que sea. Me presento como un apoyo o como alguien positivo en momentos en los que creo que es lo que se necesita. Pero luego lo pienso y creo que no hay nada que pueda conseguir. Ni aunque lo dijera en persona, ni aunque agregara un masaje o una cena casera.

¿Cuánto más tengo que decir "ánimo"? ¿Cuándo podré hacer algo que realmente sea de ayuda? Porque no hay nada que quiera más.

Quiero dar mucho de mí. Todo. Quizás demasiado. Y más aún, quiero el éxito en esa tarea.

Porque al final, el resultado será una sonrisa. La más bonita del mundo.