lunes, 20 de marzo de 2017

Contador

Cuánto tiempo.

Mañana debería madrugar, pero antes he visto algo que me ha hecho mucha gracia. Aunque ahora no dejo de pensar en cosas innecesarias relacionadas con ello.

Todo va bien. Estoy contento con mi situación. Pero... ¿cuánto durará? Por muy eufórico que me sienta y crea que esta vez es la definitiva, y que no voy a sufrir más... me acuerdo de que al final la gente se acaba cansando de mí. Y normalmente es la gente que menos quiero que se aleje.

Pensar en ello no ayudará en nada. Lo que debería hacer es seguir haciendo lo contrario como hasta ahora, y cuidar mucho aquello que tan feliz me hace para que no se deteriore. Pero el miedo sigue ahí, oculto. Sale una vez cada mucho, y normalmente por culpa de detonantes. Aunque un poco de casito y ya vuelvo a estar feliz. La verdad es que pienso en todo el camino que hemos recorrido y cómo por fin llegamos a este punto, y el temor se me va bastante.

Quiero que el contador aumente sin miedo a que algún día se pare. Quiero celebrar el que siga adelante, sin parar. Y ante todo, quiero creerme de una vez que la culpa no fue mía. Quizá sea uno de los motivos por los que me esfuerzo tantísimo.

Una canción y a la cama. Que mañana debo ir a un sitio por la mañana y me dará demasiada pereza.


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