jueves, 15 de junio de 2017

Cicatrices

NOTA: Finalmente, tras leerlo algunas veces y editar para añadir/modificar información, creo que ya está como quería. Al final todo esto me ha llevado casi una hora, aviso de que es una entrada larga. Sigo sin sueño, pero me voy a meter en la cama tras ver si ha pasado algo por Twitter en este rato.

Tras una hora dando vueltas en la cama (a la que he ido sin sueño, solo porque estaba desanimado para hacer nada más) he visto que lo único que conseguía era perder el tiempo. Y que con la alarma sonando a las 12h me acabaría levantando antes igualmente. Así que voy a intentar enfrentarme a mi pésima habilidad para escribir (y a una extraña molestia que me acaba de aparecer en el meñique izquierdo) para hablar sobre un tema que lleva varios días rondándome por la cabeza.

Antes de mi relación actual, he tenido 2 relaciones más. Y un intento de relación que no cuento, porque no era seria, duró poquísimo y solo nos vimos una vez. Hablaré de ella también. Pero a lo que iba: cada una de esas relaciones me ha acabado dañando de alguna forma u otra. Eran relaciones en las que el engaño era constante, y no hablo solo por mis exparejas sino también por mí, ya que me engañaba a mí mismo y me obligaba a creer cosas que no eran reales. Pero cada cosa a su tiempo.

Primero vino el intento de relación. Conocí a una chica y empezamos a hablar muchísimo. En breves, empezó a tener problemas con su pareja y lo acabaron dejando. Yo tenía interés en ella, pero era un novato en el tema así que lo único que hice fue apoyarla. Y surgió la oportunidad de ir a verla, porque ella quería que yo fuese. En el tiempo antes de ir, me estuvo lanzando bastantes indirectas, pero yo, que era muy inocente para aquél entonces, no las capté. Cuando fui, ella acabó siendo bastante lanzada y aunque no pasó nada mayor, en teoría empezamos a estar juntos. Eso duró nada y menos, ya que la siguiente vez que fui a verla estuvo muy distante. Era la verbena de San Juan, y fui con ella y sus amigos. Y también estaba su exnovio. Al día siguiente, en su casa, me tuvo esperando más de una hora mientras ella hablaba por teléfono. Cuando fui a ver si todo iba bien, estaba sentada en el suelo hablando y sonriendo, pero con los ojos tristes. Finalmente terminó la llamada, vino a hablar conmigo, y me dijo que se había equivocado. Que aún estaba enamorada de su exnovio. Que me había utilizado para olvidarse de él y no le había funcionado.

Por eso no me gusta contarla como una relación. Porque fue un intento que no llegó a nada. Ni siquiera fue serio por su parte. Recuerdo que hice todo el camino de vuelta llorando en el coche mientras conducía por la autopista. ¿Por qué alguien haría algo así? Si yo solo quería que ella estuviese bien. Ahí empecé a pensar que nadie querría estar conmigo por mí, sino por sus intereses. Intenté quitármelo de la cabeza, pero siguió ahí mucho tiempo.

Los meses pasaron y a mí me gustaba una chica. Pero ella no me hacía ni caso, así que cada vez me hacía menos ilusiones. A la vez, una amiga mía estaba demasiado cariñosa conmigo. Se trataba de una persona bastante promiscua que siempre había conseguido a quien quería. Al parecer vio que yo no le haría caso y se puso más y más insistente. Empezamos a quedar y vi que estaba cómodo, así que intentamos empezar algo. Sin embargo, sabía qué clase de persona era. Me dijo que había cambiado por mí, que había dejado atrás su forma de ser de antes. En aquél momento me alegré, porque lo último que quería es una persona que me engañase con otros.

La historia no acabó bien. No, no había cambiado. Simplemente hacía las cosas a escondidas. En su casa la trataban como a una cría y no le dejaban hacer nada. Sin embargo, cuando estaba conmigo sí que le daban permiso para lo que fuese. Su madre se fiaba mucho de mí. Supongo que me veía como alguien responsable. Esto sirvió para que, poco a poco, ella tuviese más oportunidades por parte de su familia y acabase ganándose su confianza. Pero poco después de llegar a la mayoría de edad, vio como ya no tenía que estar conmigo para que le dejaran hacer lo que quisiera. Tenía a otras personas, un grupo entero de gente con quien poder hacer de todo. Ya no le era útil. Así que me dejó, bajo un "ya no es lo mismo". Pero no lo hizo de inmediato, no. Me dijo que se lo pensaría durante una semana y me lo diría cuando acabase. ¿El motivo? Esa semana teníamos un concierto y un viaje a Port Aventura en un grupo enorme. ¿Y a que no sabéis quién conducía y tenía que llevarla?

Estuvo una semana arrastrándome por todas partes mientras yo no podía ni dormir de lo mal que estaba. Cuando la semana acabó (y por tanto, los acontecimientos que había) me dio la patada del todo y se fue con sus nuevas intimidades, con las que llevaba semanas quedando a mis espaldas. Yo ya sospechaba bastante desde un principio, pero quise confiar. De nuevo, me habían utilizado. Me había convertido en un canguro, en un taxista, en una excusa. Y cuando ya no fui útil, se habían deshecho de mí. ¿Cuál era el problema de la gente? Además, toda la temporada antes de montarme ese numerito me había estado tratando fatal, intentando que fuese yo quien la dejase. Quizá fue para no ser "la mala".

Más meses volvieron a pasar. Y esta vez encontré a alguien que me gustó de primeras. Al parecer, la atracción era mútua, así que en menos de dos semanas ya estábamos juntos. A día de hoy no me explico cómo pude aventurarme a entrar en una relación con tan poco tiempo, con una persona que apenas conocía, pero supongo que en ese momento me pareció normal. Se trataba de una chica que se acababa de meter en un foro del que era administrador, y que no tenía muchos amigos. No lo digo como algo despectivo, es algo que ella misma me llegó a decir. Al principio era una persona tierna, que se preocupaba por mí y tenía bastantes detalles. Pero poco a poco fui viendo que tras una careta de inocencia se ocultaba una mala persona. Y lo peor es que me acabó contagiando a mí. Hablaba mal a espaldas de todo el mundo, incluso de las amistades que iba haciendo. No había persona que no criticase o insultase. Y admitía abiertamente aprovecharse de todo el mundo. Recibir a cosplayers con una sonrisa en la cara e insultarlas a ellas y a sus cosplays en cuanto se daban la vuelta.

"Lo que me gusta de estar contigo es que puedo ser yo misma y sé que no me juzgarás por ello", me dijo refiriéndose a ese aspecto oscuro y hater de su personalidad. "Lo mismo digo", respondí intoxicado por ese ambiente tan negativo. En esa etapa fui una persona elitista, que se creía mejor que los demás, que veía normal hablar mal a espaldas de alguien. Recuerdo cómo era en aquél entonces y se me cae la cara de vergüenza. Me arrepiento mucho de haber dicho ciertas cosas.

Tras bastante tiempo, empezó a hablar mucho con un compañero de clase que le iba detrás de forma obvia. A mí no me hacía especial ilusión, pero confiaba en ella. Al fin y al cabo, ella me decía "lo tolero porque es el único amigo que tengo en clase. Me aprovecho de él". Despreció a todos los otros compañeros a los que llamaba amigos y les insultaba. Recuerdo que siempre soltaba mucha mierda sobre una compañera, tildándola de palabras muy feas porque tuvo distintas parejas a lo largo del curso.

Mis celos reales empezaron en una temporada concreta. Era una temporada en la que ella prefería quedarse en el ordenador hablando con su compañero que hacer cosas conmigo. Tanto cuando yo iba a su casa como cuando ella venía a la mía. Me iba a dormir solo mientras ella tardaba horas por quedarse hablando. Bueno, yo no sabía que hablaba con él. "Hacía cosas", pero siempre que miraba a su pantalla estaba la conversa con él abierta. Empecé a dudar de todo.

Una mañana, en su casa, me desperté antes que ella y cogí su portátil para pasar el rato. A continuación hice algo feo, muy feo. Abrí su Facebook para ver qué clase de cosas hablaba con su amigo. Las fichas volaban por todas partes, pero no solo de él a ella. Eran mútuas. Recuerdo que la primera frase que vi era un "a veces pienso que estaría mejor contigo que con Oscar" o algo así. No recuerdo las palabras exactas, pero era claramente un "te preferiría a ti". Eso me puso muy triste, porque yo siempre había intentado tratarla lo mejor que podía, animándola cuando estaba mal (lo que solía ser siempre, pues la chica tenía una depresión contínua por motivos, a mi parecer, bastante ordinarios. Por ejemplo, no tener likes en la página de cosplay o que "media comunidad la odiase", cuando sin embargo iba insultándoles a sus espaldas.)

Justo la noche anterior estuve algo molesto porque fui a su casa para estar con ella y pasó de mí, así que acabó la conversa con su compañero con un "Tengo que irme. Ya sabes por qué es, lo de siempre". De nuevo, con otras palabras que no recuerdo exactamente, pero mostrándome como una molestia y lamentando no poder hablar más con él.

Se lo dije ese mismo día. Estaba muy afectado por esas palabras, y quería que si tenía que decirme algo me lo dijese a la cara. Lo único que hizo fue enfadarse por haber mirado su conversa (lo que es normal) pero no quiso admitir nada de lo que le decía. Me decía que no confiaba en ella, que era un celoso, y que le decía esas cosas a su compañero "solo para aprovecharse de él".

Confieso que repetí el crimen un par de veces más. Volví a ver sus conversas. La peor fue después de la noche en la que celebramos su cumpleaños. Además de algunos amigos en común, también estaban sus compañeros de clase. Entre ellos, el que le iba detrás. Esa noche, de nuevo, estuvo un largo rato con el móvil antes de dormir. Yo ya suponía con quién hablaba. La siguiente mañana volví a ver la conversa y me desplomé en el suelo y me eché a llorar. En un momento de la noche anterior, su compañero se fue con otra compañera a comprar unas cosas a un 24h. La conversa de la noche decía algo así.

-He estado muy celoso al verte tanto con Oscar.
-Yo también me he puesto muy celosa cuando te has ido con Fulanita a comprar. Qué ganas tengo de irme contigo el martes.

Obviamente, el nombre no es Fulanita. Y quizá no era el martes. Pero de eso se trataba. Y de nuevo, me cayó la bronca. "Eres un paranoico. Eres un celoso. No confías en mí."

La historia se prolonga un par de meses más. Pero en toda la mala temporada en general, resulta que ella quedaba con él e iba a verle a su casa en secreto. Acabaron cambiando el sitio por donde se hablaban para que yo no pudiese descubrir más qué se decían. Me dejaba solo en los eventos para irse con él a dar una vuelta. Era más cariñosa de lo normal con él. Lo que hizo fue ir decepcionándome aposta y hablarme solo de cosas de él, para ponerme más celoso y ver si era yo quien explotaba y cortaba la relación.

A esas alturas ya no supe qué pensar cuando me dejó justo tras haber pasado un día entero con él. "No hay nadie más", me decía. Pero lo peor aún estaba por llegar. Supo tenerme varios meses comiéndole de la mano, dándome falsas esperanzas a la vez que me decía que no quería dármelas. Seguía negándome todo lo relativo a una relación con su compañero. "¿Yo con el gordo ese? ¿Pero tú le has visto bien? Ni de broma." A las semanas me confirmó que había empezado a salir con él. ¿Desde cuándo, me pregunté?

Creo que lo mejor que hice fue eliminarla de mi vida. Creo que nunca antes nadie me había hecho tanto daño. Pero antes de que eso pasara, los amigos en común que teníamos se pusieron de su lado y dejaron de hablarme. Ella se hizo la víctima todo el tiempo. No dejaba de mentirme constantemente. Empezó a dejarme en ridículo entre sus círculos y a inventarse cosas sobre mí. E incluso se quedó con algunas cosas mías mientras negaba tenerlas. Eso se llama robo, y entra en el tema económico. Pero ya me vengué de eso. No sé si tuvo repercusión alguna, pero me quedé muy a gusto. Notaba que con todo el daño que me había hecho, tenía que devolvérselo de alguna forma.

A raíz de esta relación perdí mucho la confianza en mí mismo. Aunque no tenía mucha, mi autoestima acabó por los suelos. De nuevo, me habían dado la patada por otra persona. Y me habían engañado sobre el tema, a saber durante cuánto tiempo. Además, los celos hicieron mella en mí, y a veces lo soy más de lo que debería. Todo esto son defectos que he querido dejar claros desde el primer momento, para intentar superarlos poco a poco y con ayuda.

La verdad es que desde ese momento empecé a creerme algo. Pienso que si me han engañado es por mi culpa. Que no es normal que me haya pasado varias veces. El problema debe ser mío. A veces lo pienso muchísimo, y me cuesta mucho quitarme el pensamiento de la cabeza. Creo que es por eso que hoy en día me exijo tanto. Intento no fallar en nada, y doy todo lo posible por la persona que quiero. En parte es algo que me gusta hacer, porque soy así, pero creo que en parte es por el miedo de no estar a la altura de nuevo, y para no ser sustituído por nadie.

Quiero que me valoren. Quiero ser alguien decente y no defraudar a nadie. Quiero que me traten bien y que no me engañen. Quiero recibir la misma ilusión que doy, y que sea de verdad. Que no se vuelvan a aprovechar de mí, o de mi coche, o de mi dinero, o de mi amabilidad. Quiero ser querido. No me importa la forma, pero solo pido que sea sincero.
Y creo que lo estoy consiguiendo.

Llevo bastante tiempo sin rencor dentro. Solo queda desprecio por alguna gente. Y por otra, indiferencia. Para mí es como si no existieran. Esta noche he reabierto heridas para poder contar mi historia ahora que está más congelada. Por suerte puedo cerrarlas sin problema. Y ahora solo queda que las cicatrices sanen del todo, y me convierta en la persona que quiero ser.

No voy a revisar todo este texto, por lo que no sé si me habré expresado muy bien. Y por si alguna de las personas que menciono en el texto lo lee: lo que yo cuento es lo que yo sentí. Lo que pensé, y lo que pienso ahora. Y esto es la pura verdad, por mucho que alguien crea que "las cosas no fueron así". No podéis cambiar lo que pienso.

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